Sentires, desde mis tripas.

Uno de mis sueños

Coco y Rebeca

No tengo claro como conocí a Coco. Caminaba en un pasillo de muros grises y piso de color crema. Toqué la puerta; me recibió ella envuelta en una bata vaporosa en color rosa. Pasa, estamos desayunando.

Frente a mi estaba el comedor de  madera en color negro ya gastado, era una mesa bien puesta; Rebeca –su hija- me miró con recelo, es una niña con cabello largo, alisado, muy bien peinado; pelirroja de unos vivos ojos azules, esbozo una sonrisa –mta, las niñas no son mi fuerte- volvió lo ojos a su plato y siguió comiendo su cereal, eso me pareció ver en su plato blanco.

A mi izquierda su esposo, un tipo de voz gruesa pero agradable me daba los buenos días: Hola buen día pasa estas en tu casa. Ya nos vamos -dijo Coco. Extendiendo su mano invitándome a seguirla. Que se diviertan -dijo es esposo con una voz que me sonó melancólica o de una forma autómata.

Pasamos por la sala ví un gran librero, de piso a techo y de pared a pared -así me gustaría que fuera el mío- la recámara era amplia con mucha luz, paredes en color verde, olía a fresco un aroma a flores perfumaba el ambiente.

Ahí fue cuando la sentí detrás mío, como si me penetrara quise voltear y su cuerpo me lo impidió era de grandes carnes, entonces me percate que estaba en mi recámara. El vaivén de su cuerpo me impedía poner en claro las ideas. Por una parte el desconcierto de estar en mi habitación y por el otro el placer que me hacía gemir y estremecer de gozo. Me sentí atrapada, una parte de mi seguía recibiendo esas caricias y otra pensaba que eso no podía ser, estaba con una mujer que no veía físicamente pero que me abrazaba con todas sus fuerzas. –es verdad, no me había percatado de que Coco no tiene cara, no le ví la cara, sólo sentí sus suaves manos…

Me entró la ansiedad, le pedí que me dejara ir y me contesto que no, que ya era suya para siempre. Volteé a verla podría decir que vi su silueta pero no la veía y aun así me sentía sujetada por ella: Hace rato que dejé de abrazarte. Eres tu la que sigue ensartada. Ah chispas, esa voz no  me era desconocida. Sí,  pude sentir que aun me movía –como embriagada-, me levante y me dirigí a la puerta y me miré estaba del lado derecho de la cama en posición fetal y entonces la claridad que había en la habitación empezó a bajar. Ya me fregué –pensaba- mientras intentaba abrir la puerta: Ya no puedes salir estas atrapada en el sueño de tu sueño, sentí temor. No, dije en voz alta, y me empecé a molestar, mta tengo que despertar dos veces y no tengo de donde agarrarme.

Regresa y sigamos disfrutando -dijo Coco. No me puedo quedar, respondí tengo cosas que hacer allá, un trabajo que me fascina y un hermoso señor que esta allá abajo; ¡pero nunca te escucha! – replicó ella- así que ya volvamos a disfrutarnos déjate llevar.

Trataba de pensar rápidamente. Ah se que soy más fuerte y podré salir. Bueno quiero ver que despiertes del primer sueño –me decía yo misma. Seguía enojada por haberme dejado llevar. La miré o traté de mirar ese algo que sólo percibía: No recuerdo cómo llegue a ti, debió ser algo en verdad poderoso como para llamar mi atención, qué fue, hueles bien?, eres una ternura? Cuál es tu imán.

Incorporándose contestó: Soy tu deseo tú me invitaste me llamaste con el sentir, una parte de ti se fue a explorar y así me encontraste –desconfiada pregunté:  no te manda nadie?

No, nadie tú me has traído hasta aquí -respondió;  ah bueno entonces fue mi parte perversa la que te busco. Abrí la puerta… Ajá te descubrí aunque salgas regresarás porque no podrás salir, fue lo que alcance a oír que gritaba.

Me topé de nuevo con el pasillo de mi casa, era más largo pero reconocí las paredes de color cemento. De pronto se aparecieron unas imágenes que iban proyectando lo sucedido. Me pregunté y por qué todo esto, creo que algo quieres decirme… No entiendo es la manera en cómo llegue aquí o quieres recordarme lo que pasó para que regrese. Una parte de mi alcanzaba a escuchar que Kury estaba en la parte de abajo de la casa y que preparaba el desayuno, casi sentí que estaba cerca de la puerta del baño; grite con todas mis fuerzas. Te digo que ahora si no podrás salir, -dijo Coco. Volví a grítale por su nombre y entonces recordé el nombre de Rogelio –mi maestro de Reiki, le grité con todas mis fuerzas. Me vi dormida y entonces escuchaba con claridad que Kury veía las noticias, mi segmento favorito pensé. Otro esfuerzo más y despertaré. No recuerdo bien que hizo que me despertara pero cuando lo logré estaba sudando y con la sensación de haber tenido sexo. Toqué la pared me levante, abrí la puerta, todo parecía normal, llegaba a mi el olor del sandwich que se calentaba en la plancha. Baje a ver que efectivamente fuera él, si soy yo -me dijo sin haberle preguntado, seguro estabas soñando, te fuí a ver y estabas moviéndote y en posición fetal te hable pero no contestaste. Pero no dijiste mi nombre –con cara de desconsuelo: no olvide la indicación, pero ya estas despierta, vete a bañar el desayuno ya esta listo!  Sí, era verdad, estaba en este mundo otra vez.

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Comentarios en: "Uno de mis sueños" (1)

  1. Bellisimo, exquisito, que hermosa narrativa y capacidad descriptiva posees. El deseo es un bandido que nos embosca detras de los sueños… Despues de todo, la abduccion de nuestros deseos representa la mas pura y sublime redencion de nuestros sentidos. No por forma si no por hecho. Es la vida en su hedonismo mas sincero. Curando el alma a travez de los sentidos. No abras la puerta nuevamente! Que al cerrarla el deseo languidece… Y es el unico espejo que debes mirarte. El unico donde yacen tus ojos.

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