Sentires, desde mis tripas.

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Zapatero, ya eres un ‘mórido’ mayor 1998-2016

Hay dos tipos de Zapateros, el que fabrica y el que repara el calzado.

Qué hace un reparador de calzado: plantillas, pone suelas o media vida, cambia tacones para botas y zapatillas, algunos se forran porque cuando se rompe no siempre se encuentran en el color del modelo a reparar, otra veces es el que la clienta quiere porque le son más cómodos o porque están de moda… ponen alma a los zapatos aunque algunos le llaman madres que es la orillita que está entre la suela y el zapato. También ponen remaches, cambian cierres de botas, bolsas, petacas y chamarras y hasta les cambian el color, cosen o pegan parches, hacen virones, para los pies planos a falta de plantillas o simplemente porque pisan chueco, clavan protectores de metal –para que las tacones de los caballeros hagan clin clin clin– y abrillanta los zapatos o los bolea según sea el tipo de calzado, con tinta fuerte y grasa –del oso– esa es la buena.

Los implementos del zapatero para su labor son:

  • Pie de metal donde se coloca el zapato a reparar, colocado sobre un poste de madera, los mas ‘nais’ usan un trípode.
  • Cuchillas, que ellos mismos diseñan, aunque también hay de catálogo, con harto filo para cortar el cuero de las suelas, o el hule neolite, la cámara de avión, o el hule alemán para las tapas.
  • Martillos en diferentes tamaños, elegantemente se llama para asentar, pero siendo cómodo al sujetarlo y trucho con el golpe… tiene múltiples usos si se emplea con cuñas, o estacas.
  • Un hacedor de agujeros –sacabocados– para los remaches, o cinturones, punzones para los agujeritos del cuero, la piel y poderlos coser.
  • Hormas que eran de madera y ahora hay unas de plástico que a mi no me gustan porque no horman bonito como cuando al zapato se mete en agua y esta absorbe la humedad y listo, un pie de ‘tamal’ entra cómodamente en el zapato.
  • Pinzas alicate, desarmador, clavos de todos los tamaños, lijas, cepillos, rodillos, maquina de coser, agujas curvas, hilo cáñamo, cera, cemento cinco mil o epóxico, thinner, estopa, tintas, brochas, un líquido rojo ladrillo que no recuerdo cómo se llama pero que sirve para darle ese color de ‘nuevo’ a las suelas
  • Mandil de cuero o una bata para cubrir la ropa y evitar las manchas o bien limpiarse el ‘chemo’ aunque la camisa no libre las cuchilladas a la hora de ponerle enjundia a la cortada de la suela o la tapa.
  • Papel periódico para envolver los zapatos o en su defecto bolsa si es que el cliente los había llevado en una o bien las del ‘super’. Papel de estraza para esas cortadas o martillazos en los dedos.

Papá: esbocé harto el cómo rememorar que hace 18 años dejaste la profesión de zapatero para ser hacedor de estrellas, ya eres un extinto mayor ¡dieciocho años!

Había que hacerlo como homenaje a una profesión que después resultó ser un oficio; trabajo artesanal y ahora les llaman trabajos nobles; que se está extinguiendo y que mi hermano mayor se niega a dejar.

Tengo fresca en la memoria de todos mis sentidos, el olor de lo que implicaba ser zapatero, la tinta fuerte olor característico y que me gusta, el thinner y el cemento, olores sin malicia para nosotros en ese tiempo. Tus manos callosas, rasposas y embadurnadas de ‘chemo’ hasta debajo de las uñas de un color negruzco por el paso del tiempo y el mismo trabajo, esa sensación aun la percibo, como si me hubieras acariñado la semana pasada.

Los momentos divertidos cuando jugábamos a los soldaditos con las rebabas del metal del alma del tacón o clavos que de pronto se iban a la hora de pasarlos por el esmeril, un imán y periódico, la cuestión era entretener a las creaturas y claro levantar clavos aun útiles del suelo, mm creo que ese era castigo para que dejáramos de dar lata jaja.

De cómo en la mañana te peinabas y se atoraba tu peine pirámide en tus chinos canos porque restos de cemento habían llegado allí quien sabe cómo, el olor del ‘wildroot’, la crema de viejito y el ‘old spice’ que de pronto usabas, como cuando ibas a coser… no creas que no me daba cuenta.

En estos 18 años, habiendo aprendido de todo lo que nutre la mente y el sentir me pregunto; fuiste feliz, estabas satisfecho o contentito… más allá de los viajes continuos a la playa y qué decir las idas al rancho esas donde los viernes a la salida de la escuela ya nos esperabas en el barracuda para irnos de fin de semana, tus caminatas en el cerro, la cacería, la degustación del resultado de ésta, uy las huilotas, ardillas…

Creo que sí, que en el fondo agradecías lo que el Sr. Sánchez comentó; que aun dentro del entorno social éramos… digo, somos gente de bien, sin vicios; no mientras vivías, no mientras no trabajábamos para nuestros ratos de esparcimiento jaja.

No pertenecimos a ninguna banda que en ese tiempo estaban de moda y aun quedan muchitos en la colonia, ¡con bisnietos imagínate!, respetamos a los mayores y les hablábamos de usted, no hicimos monas, ni bolsitas de chemo y mucho menos se nos ocurrió hacer negocio con ello jaja.

Te sigo recordando y te menciono en mis redes, pocos saben que el Zapatero al que la porra lo saluda y le dedico canciones arrabaleras, es mi papá y que respondía al nombre de Antonio.

Gracias por las enseñanzas y los madrazos –sí sirvieron jaja– por tu trabajo y la labor que realizaste en el plano terrenal, conmigo y mi crío. Sigo trabajando como me enseñaste, sigo tardándome en la cocina, mi práctica no ha mejorado y el año pasado creo que solo lo hice tres veces.

Donde quiera que estés, gracias, gracias, gracias.

horma

Ps. Si me faltó algo de lo que enumeré que ocupabas es porque yo no metía mano en tu changarro y la memoria ya me falla.

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¿Cuándo es que deja de doler la ausencia?

Cuándo es que deja de doler la ausencia

Son 17 años que han pasado y creo que rápido porque no se me hacen muchos desde el último almuerzo, confieso que tengo que hacer cuentas para calcular los años no son más de 12 dije hace un año… te pensé; ay wey ya mero cumples la mayoría de edad-‘mórida’.

Aun puedo olerte y sentir tus manos con resto de ‘chemo’ ese con el que se pegan los zapatos, ese trabajo tan digno ahora llamado noble. El olor a tinta fuerte me lleva a ti.
Cada que escucho un clac clac clac ó tap tap tap digo: unas tapitas o tacones ¿no Zapatero?

Sabes, Ni me obsequió unos zapatos, me duraron harto así como año y medio, eran los de batalla hasta que un día un hermoso hoyo hizo que salieran de circulación y recordé aquellos zapatos de moda que tenían la correa atravesada recuerdas que no querías comprarlos porque no eran de los que pedía la escuela… a lo que pusiste un parche porque mi dedote gordo, –que por cierto es tu pinche gen jaja– para que me duraran un poco más.

Parece mucho tiempo si se cuenta por meses, si tuviera un cartucho por cada martes que ha pasado, serían los necesarios para celebrar los días 15 de septiembre, año nuevo y así saludarte hasta donde estés.

Gracias Zapatero, gracias, tiempo, gracias vida.
AleskaHadaVerde

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