Sentires, desde mis tripas.

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Soñando con los maestros

Soñaba que iba a una conferencia de la Dra. Paulina Kernberg al siglo XXI organizada por APM, en la recepción estaban las colaboradoras que conocí por allá de 1994.

Mientras subía las escaleras veía a mucha gente, como cuando estuve en el congreso de la SMNP.

Al entrar al auditorio, estaba dividido en dos partes, la de los que pertenecían al mundo de la psique y el público en general.

En el escenario estaba la Dra. Kernberg organizando.

Buscaba el mejor lugar, como público, alguien gritó mi nombre y no alcanzaba a ver quién era, solo veía su chaqueta de color miel.

Al acercarme, vi al Dr. Lauro Estrada-Inda quien me hacía la seña de sentarme a su lado, al llegar le dije: tengo gafete público y él me dió otro que decía asistente de color azul, como el de ellos, alce la vista para ver la fila de atrás y estaban los doctores Pablo Cuevas y David López dándome la bienvenida, me sentía contenta, arropada, en la fila de a lado estaba la Dra. María Luisa Rodríguez y después llegó la Dra. Josefina Mendoza-Ríos, un gozo me invadió.

En los altavoces daban instrucciones para iniciar la conferencia.

Eran las primeras palabras de la Dra. Paulina, en inglés ¡ups! “Pon mucha atención me decía el Dr. David, atiné a mover la cabeza en modo afirmativo. El Dr. Lauro palmeaba mi lomito y el Dr. Cuevas decía “échale Ale”.

Niños… algo decía la Dra. Kernberg acerca de los niños, la Dra. Mendoza se acercó a mi diciendo que había una urgencia, “me acompañas” y me levanté, haciéndoles la seña de “ahorita regreso -a mis doctores-”.

Bajaba las escaleras tratando de alcanzar a la Dra. Mendoza. Estábamos en el vestíbulo del Siglo XXI, esperando la urgencia… desperté.

Recuerdos e inhabilidad social

El ‘Zapatero’ no era sociable y quienes le conocían dirán que no es cierto, era amable, sonriente de pronto le salía lo comediante y decía algunos chascarrillos, aunque no le gustaban los chistes, otros estaba con su jeta, bueno creo que esa la guardaba para cuando ya se lo estaba cargando el payaso.

Fueron contadas las ocasiones en que nos llevó a fiestas de los hijos de sus pocos amigos, de esos amigos de verdad, no de esos traga cuando hay. En ese entonces, bueno, aun en algunas colonias de este México se sigue la maldita “tradición” de empedarse en las fiestas infantiles, los medio decentes esperan a que hayan ido los niños, en fin. Sí le gustaba convivir con sus amigos, con algunos familiares, no era de reunirnos cada semana, la verdad no recuerdo la frecuencia pero, ahora que lo escribo y con conciencia plena puedo decir así también soy yo, hacer lo mismo cada bendita semana de reunirse en casa de algún familiar y hacer la carnita asada y esas cosas que ahora se estilan.

Me llega el recuerdo de las pocas reuniones a las que le era fiel, como cuando íbamos al desierto de los leones con el tío Polo, no sé si hacía una excepción pero sé que se la pasaba muy bien,  nos llevaba a Toluca con el Tío Bardo o la tía Patrocionia, a la playa o al rancho en los cerritos, éramos muy niños.

Lo que sí es que preparaba una comilona los domingos que estaba de buen humor, ya fuera unas tripas que hasta el cebo podrías lamer u otra carne, chispas solo recuerdo las tripas. La SraBonita le ayudaba a preparar las otras salsas, él hacía la suya con tomatillo y chiles serranos o de árbol verde asados al comal y en molcajete, su carne asada que previamente secaba al sol no sin antes haberla marinado en jugo de naranja, bistec, longaniza, nopales, cebollas todo al comal. Eran días de gloria, de comer hasta hartarse. Toda la casa olía a manteca de esa buena, no la requemada que ahora usan.

Pero porqué me llegó este recuerdo… creo por esta parte del convivir, de la inhabilidad social que ahora se ha hecho más visible para mí, por los talleres que tomo, de esto de practicar para escribir bien, el leer y leer en la licenciatura, quizás la terapia está haciendo lo suyo y se están abriendo los archiveros o porque tendremos una reunión el fin de semana con los primos por parte de la familia paterna hace años que nos dejamos de frecuentar, porque ellos conocieron a mi padre, porque sé que será tema de alguna conversación, de mi parte, espero que no se me terminen los temas y tenga que recurrir al ‘Zapatero’ para que me salve.

No, no soy como mi padre, no soy mi padre, me dejó tantas cosas que aun sigo desmenuzando ese mundo que dejó así nomás, parece que le escucho “aquí no divierten nada, me voy”.

 

 

Declaración de amor

En la misión de hoy (acompañamiento terapéutico) fuimos al cine a ver;  “Conoces a Tomás” -el tema central es el autismo- la disfruté, mientras echaba ojo a la misión (había que estar alerta por si había que aquietar).
Enamorarme no es la palabra pero algo así fue con el personaje de Christopher -Alan Estrada- y la excelente actuación de Hoze Meléndez -Tomás-
Durante la película, el tono de voz que tiene Christopher la he escuchado de un hermosísimo amigo que con gusto le lameria la axila izquierda porque él es así y otras tantas monerías, también ví a otro hermosote amigo, quizá la facha no muestre lo que traen dentro y qué bueno porque abusarían más de esas bellísimas almas.
A ambos dos les declaro mi amor desde mis tripas, desde mi corabeza, les amo par de hermosos cabrones, los adoro, sí ADORO y les lameria el alma si pudiera.
Gracias Vida por esta labor en la que pronto cumpliré 27 años, gracias a todos los que han sido mis maestros-guías-mentores-compañeros-amigos.
#AleskaMujerDeHuidaGarante
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Notas de campo -coTerapia-

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Transferencia, simbiosis y despojo de emociones.

Transferir: ceder a otro el derecho o dominio que se tiene sobre algo.

Simbiosis: es una asociación de individuos con el fin de obtener un beneficio.

Despojo de emociones: Pérdida de lo que se posee à robo, saqueo de energía lo que se conoce como vampirismo emocional o personas tóxicas.

La transferencia es ese espacio que se da entre el hablante y el oyente –y que podemos llamar silencio–

En una sesión de psicoterapia, el paciente relata todo ese sentir, molestia, problemática al analista –dependiendo la corriente a la que este pertenezca es el modo de intervención– aunque la mayoría son silencios que vienen acompañados de lenguaje no verbal, el terapeuta asiente con la cabeza, con un ahá y la expresión de los ojos y manos invitando a proseguir con el relato, para que con el material obtenido, se interprete y se devuelva al hablante –en este caso al paciente– una resolución a su motivo de consulta.

Se tienen varios tipos de transferencia:

La idealizada, especular, simbólica, imaginaria, real, entre otras.

La transferencia no solo se da dentro de un consultorio, sino también en la vida misma, en las relaciones que se construyen con las personas del ambiente que le rodea y claro con los mejores amigos, novios, pareja, etc.

Nos centraremos en la transferencia especular, que es aquella donde la persona necesita la aprobación de el otro para alcanzar un bienestar. Este tipo de personas tienen una baja autoestima y son sumamente sensibles a los desaires –de quien sea–

Esta conducta se da en la niñez, durante su desarrollo va conformando una personalidad y para esto busca la aprobación de su madre, cuando esta da respuestas aprobatorias se va nutriendo el niño y desarrolla una autoestima saludable, una persona segura. Pero, si la madre falla en la respuesta no siendo empática, es cuando el niño tiene dificultades para desarrollar la autoestima.

Conforme crece el niño va aceptando su imperfección y constituye una personalidad cohesiva. Cuando se presenta una falla en la transferencia el niño no logra conformar su personalidad y experimenta frustraciones que de no ser atendidas a tiempo llega con estas a la etapa adulta. Es aquí cuando el interlocutor toma el lugar de esa madre para darle aprobación a este adulto, con el fin de recibir la admiración que la madre no supo expresarle.

En este inter la persona se abastece de máscaras para encajar en la sociedad, sorteando así su estilo de vida. Este desplazamiento de afectos persiste hasta que la persona adquiere consciencia o llega a terapia.

El silencio como arquetipo:

El silencio dirige a uno a mirar hacia el interior, a descubrirse tal cual es, al verdadero yo, sin esas máscaras que la sociedad impone llevar. La persona interpreta el papel que la entidad le ha otorgado, se cubre con la máscara del ser, del individuo que ella misma eligió para ser aceptado en colectividad. Aunque este no sea la persona real, terrenal, sí es aquella que tiene esperanza de salvarse en la eternidad.

Se les va la vida buscando una Identidad y el reconocimiento a través del otro. Que un tercero le diga lo que debe o no hacer, buscando siempre la aprobación para con ello ocupar su hueco emocional.

Cuando la transferencia es positiva, fluye de tal forma que va reaprendiéndose, aumenta su conciencia y con ello el trabajo terapéutico o de los amigos que tienen a bien ayudarle, es más hasta esas frases “positivistas” que circulan en las redes y de las que muchos se burlan o se quejan hasta de esos libros que antes se llamaban de autoayuda, ahora de superación personal, a todo eso se le llama biblioterapia.

En cambio, cuando es negativa, la persona no alcanza a verse como es y se conduce con sentimientos y actitudes hostiles hacia los otros, hacia aquellos que no quieren escucharle, los que no satisfacen su expectativa dándose así una relación de amor-odio hacia quien se pueda.

Cuando logran que una persona le de la atención que él requiere, se pagan como sanguijuelas, al fin encontraron un receptor, alguien con quien confesarse, un lugar donde vaciar todo aquello que les aqueja. Es tal la necesidad de hablar que preguntan y contestan ellos mismos. No le dan oportunidad al otro mas que darles una palmadita en el hombro o solo sonreír cómo señal de que le escucha y toda esa necesidad se va reflejando en el otro, con el deseo de reconocerse a sí mismo, de irse construyendo, será exigente con el tiempo del otro; es aquí donde la trasferencia especular se vuelve negativa, donde el otro se va convirtiendo en una sanguijuela emocional…

Es gracias a las películas de Drácula chupasangre que se conoce el término vampirismo aunque hay otros bichos que también succionan ese líquido rojo como los piojos, garrapatas, sanguijuelas que se utilizaban para tratar todo tipo de enfermedades, incluyendo las del espíritu así como patología mentales, aunque claro Drácula convertido en vampiro o un vampiro que se convierte eh humano es más agradable que un bicho.

Cuando surge la identificación con otro u otros, la relación se vuelve más tensa, el interlocutor empieza a sentir cansancio, agobio, cuando lo proyecta el hablante se mira a si mismo y surge la agresión porque no le gusta eso que siente, eso que ve, lo que el otro le devuelve –he aquí del porque las relaciones son un espejo– empiezan los reclamos, la lucha de lo que alguna vez fue la individualidad de la persona, inconscientemente se siente agredido, usado –se invierten los papeles– pero es tanta la necesidad de seguir con el reconocimiento a través del otro, que se llega a un momento de confusión en esta transferencia especular negativa hace que se mezclen los roles.

Es aquí cuando las actitudes se hacen extremas, la persona tóxica empieza con el robo de la emoción del otro, manipula su mente, descalifica su inicial buena intensión de ayudarle, todo esto con el propósito de ser el centro de atención y dejar al otro vacío, así como él llegó en un principio.

Y van por la vida de quien se deje, provocando lástima, compasión… en cuanto encuentran otra víctima empieza de nuevo el ataque. Critican a los demás, sobre todo aquello que ni ellos son capaces de hacer, van regando su pesimismo, dejando en los otros un costalito de culpa por no haberlos tratado bien, todo para ellos es desgracia, sigue siendo víctimas de las circunstancias, se vuelven mas agresivos cuando no encuentran en quien vaciar sus malos humores, la autocompasión, cada vez más integran inhabilidades a su persona, son sarcásticos para defenderse de los que les molestan, en aquellos en los que demanda la atención, cuidado y tiempo que ni él mismo procura para sí, adquieren una personalidad pusilánime, de apocados, de probrecito de mi, cada vez más violentos, humillan, ningunean, minimizan el trabajo de los otros y en cuanto alguien cae, no cesan en exprimirle los sentimientos positivos.

Pero, ¿qué hacen con todo esto que roban? ¿Dónde lo depositan?

Estos vampiros emocionales tienen familia inmediata, esposa e hijos, que llevan la misma dinámica entre ellos. Se tratan mal, son infelices pero siguen allí, porque no tienen más, porque el miedo de enfrentarse con ellos mismos hace que sigan cohabitando, sobreviven de la poca energía que el otro consiguió para seguir con este malvivir.

Qué hacer ante ellos, tenemos un algo que se llama instinto y está justo en la boca del estómago, cuando alguien se acerca este avisa que algo no va bien, es allí cuando lo detienes, no lo dejas pasar ni interactuar, no más allá de la parte sociable y educada que se tiene.

Hacer conscientes los sentimientos, identificarlos, ponerles nombre, muchas veces el miedo paraliza y no sabes para dónde correr y menos si se trata de un familiar.

Confrontar al vampiro, ser honestos con esos espectros, hacerles mención de lo que generan en el sentir, hacerlos conscientes. Cuando uno actúa con franqueza, se siente bien consigo mismo, ello te da fuerza y seguridad por si recibes una colmillada, puedas quitarte a tiempo.

No se trata de lastimarlo sino de enseñarle a tomar conciencia de su actitud, de su mal proceder y porque no, ofrecerle un abrazo y una sonrisa.

Sonríe sólo porque sí
Texto preparado para la cápsula #AndarConSentido #ExpressoCaféRenovado

AleskaHadaVerde

Entrevista de radio

Aleska Hada Verde en la vida del México real es: Alejandra Moreno.

En el programa ‪#‎CREATIVARTE‬  nos va a platicar sobre su interesante trabajo que lleva como asistente de un reconocido psiquiatra, psicoanalista, investigador y más….De cómo las, y los pacientes siendo ella el primer contacto en el proceso de selección para participar dentro de un protocolo de investigación llaman al consultorio y el mismo paciente solicita con agrado, desenfreno, ansiedad, suplica, y con quizás rabia y encanto.
Ella lo denomino de la siguiente manera:

MI TRABAJO EN INVESTIGACIÓN CON PACIENTES DIVERT–ID@S

Conducido por Odette Margáin

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