Sentires, desde mis tripas.

Entradas etiquetadas como ‘Libros’

¿Por qué esperar?

¿Por qué esperar?

“Hasta ahora, has vivido de determinada manera.
¿Te gustaría vivir de otro modo?
Hasta ahora, has pensado en cierta forma.
¿No te gustaría alguna nuevo resplandor en tu ser?

Entonces, mantente alerta y no escuches a la mente.
La mente representa al pasado que permanentemente
intenta controlar tu presente y tu futuro”
OSHO

 

Pregunto: ¿Por qué esperar?

Reformulo la pregunta: ¿Para qué esperar?

Porque…y enlistamos un serie de evasivas de ese por qué, no si pretextos y excusas sobran.

Para qué, pues, porque… alto! Dije para qué

¿Escuchas la diferencia?

El para qué nos permite hacer una pausa y pensar.

El porqué justifica.

El para qué hace decir ‘ah caray’ para qué y ponen cara de “what” ‘cajum’ cajum’ bueno para pensarlo mejor, para planear la estrategia para queee y se va el aire pesando, mm no sé porque así es –y vuelve la justificación–

Es noviembre, ya se acabó el mes y ya diciembre está a la vuelta y las fiestas y el fin de año y… otra vez no cumplí los propósitos esos que hicieron que se me atragantaran las uvas yo creo que por eso no los cumplí.

Esos aparentemente deseos bien intencionados que se enuncian al terminar al terminar el año, ah porque hay que cerrar bien el periodo y que las tradiciones y córrele y aunque sea medio cumplo con este –se piensa mientras se termina de adornar el árbol- aunque no haya voluntad, aunque solo sea por cumplir con lo prometido, por esos proyectos e ideas, que además no se formulan en el resto del año sino justo 5 minutos antes de que suene el reloj.

Para qué esperar que un almanaque me diga que se terminan los días.

Para qué esperar hasta ese último día para hacer borrón y cuenta nueva.

Habemos quienes hacemos otro esbozo de vida al cumplir años y otros en cada cambio de estación.

¿Cada cuando haces un alto y finalizas con algo que ya no tiene cabida en tu vida?

Es hasta que termina una relación –del tipo que sea- y después de tomar el tiempo necesario para procesar el duelo, o hasta que lo que queda de dignidad lanza el último suspiro porque fue el último intento por salvar eso que te unía.

Por qué esperar hasta que sea el aniversario de alguien para decirle que se le quiere, que se le tiene en mente y felicitar.

Aguardar hasta que sea el cumpleaños para obsequiarte un algo, aunque claro si eres permisiva, a lo largo del año te vas gratificando y te dices, esto va a cuenta de mi cumple y el mero día ni un abracito te otorgas y más bien te reclamas y te dices ya te regalé muchas cositas en nombre del cumple, hoy ya no lo mereces.

Porqué limitar el afecto, hacia ti mismo, hacia los demás. Porque debemos esperar a que sea una fecha especial –de esas marcadas por la sociedad y el calendario- para limitar el limitar la demostración de ternura, manifestar el interés.

Por qué esperar la fecha límite de un algo.

Sé razonable con los propósitos.

Para plantear metas se tiene que ser realista y no existe nada más mágico y poderoso como la constancia y la disciplina.

Les diría que lo siento pero no, así es esto de la afirmación.

Aplicarse, ser responsable, no es cuestión de ganitas, es de determinación, perseverancia, energía, coraje, deseo de obtener un algo.

No es suerte, el éxito y este es la suma del pensamiento más la acción, del trabajo realizado

Cada uno de nosotros tenemos el poder de modificar nuestro propio destino. Hay que aprender a escuchar las emociones, nombrarlas.

El peor enemigo que tenemos somos nosotros mismos.

Claro, hay piedras y muros que se atraviesan pero nada que impida llegar hasta el objetivo planteado.

Como dice José Luis Fuentes en el ‘Agua de las emociones’: “Muchas veces preferimos caer en el victimismo, que no es lo mismo que ser víctima, en el mendigar emociones y un trozo de beso en la gente que nos rodea, porque somos incapaces de besarnos y amarnos: nacemos y morimos solos”.

Hagamos uso de la individualidad, hacernos responsables como personas, como seres claro que podemos trabajar en equipo, se debe armar un buen grupo de trabajo si la meta así lo requiere.

Metas reales por favor, de esas que se hacen día a día, que requieren del constante pensar, donde la paciencia y la disciplina son las que impulsarán al éxito.

Porqué esperar a que alguien nos haga felices, porque esperar a que alguien más nos ame para sentirnos amados.

Porque no empezar con uno mismo.

¿Que cómo se hace? Meditando en silencio.

Silencio en tu boca, en tus ojos, en tu mente…

Solo en el silencio podrás encontrarte con tu SER y reconectar con tu misión de vida… Aquieta al cuerpo, tus oídos y escucha el fluir de la vida corriendo por tu cuerpo…

José Luis Fuentes en su libro: “Sigue tu camino de baldosas amarillas®” Amazon Direct Publishing. 2014; hace una serie de preguntas que yo espero alguna te haga ruido y medites.

 

QUIÉN…

dijo que vivir era una condena?

te habló de la culpa?

te enseñó que no vales?

te susurró: “eso no se dice”, “eso no se hace”?

te manifestó que lo has decepcionado?

te contó que no eres guapo …/a?

te ha prohibido realizar tus habilidades porque tienes que hacer lo que se te manda?

te ha robado la sonrisa con la que naciste?

te ha quitado las ganas de soñar?

te advirtió que montar en bici es peligroso?

pronuncia palabras que permites que te hagan daño?

se ha metido en tu piel convirtiéndose en tu propio límite?

¿Quién?¿Quién?¿Dónde está?

¿A quién tienes miedo?

Está en tu propia experiencia, en tu conciencia, en tu memoria emocional.

Rompe las cadenas que te atan a tus límites, a tus creencias limitantes, a tu educastración, a tus valores que no son tuyos….

Tú puedes, tú vales, tu sabes, tú haces, tu sueñas, tu ríes. Eres grande, guape, inmense, fuerte, la única persona en el mundo con el poder de cambiar tu rumbo, de decidir cuándo, dónde y cómo encontrar el camino de baldosas amarillas….

Sonríe sólo porque sí.

AndarConSentido.

 

Anuncios
Minientrada

Transferencia, simbiosis y despojo de emociones.

Transferir: ceder a otro el derecho o dominio que se tiene sobre algo.

Simbiosis: es una asociación de individuos con el fin de obtener un beneficio.

Despojo de emociones: Pérdida de lo que se posee à robo, saqueo de energía lo que se conoce como vampirismo emocional o personas tóxicas.

La transferencia es ese espacio que se da entre el hablante y el oyente –y que podemos llamar silencio–

En una sesión de psicoterapia, el paciente relata todo ese sentir, molestia, problemática al analista –dependiendo la corriente a la que este pertenezca es el modo de intervención– aunque la mayoría son silencios que vienen acompañados de lenguaje no verbal, el terapeuta asiente con la cabeza, con un ahá y la expresión de los ojos y manos invitando a proseguir con el relato, para que con el material obtenido, se interprete y se devuelva al hablante –en este caso al paciente– una resolución a su motivo de consulta.

Se tienen varios tipos de transferencia:

La idealizada, especular, simbólica, imaginaria, real, entre otras.

La transferencia no solo se da dentro de un consultorio, sino también en la vida misma, en las relaciones que se construyen con las personas del ambiente que le rodea y claro con los mejores amigos, novios, pareja, etc.

Nos centraremos en la transferencia especular, que es aquella donde la persona necesita la aprobación de el otro para alcanzar un bienestar. Este tipo de personas tienen una baja autoestima y son sumamente sensibles a los desaires –de quien sea–

Esta conducta se da en la niñez, durante su desarrollo va conformando una personalidad y para esto busca la aprobación de su madre, cuando esta da respuestas aprobatorias se va nutriendo el niño y desarrolla una autoestima saludable, una persona segura. Pero, si la madre falla en la respuesta no siendo empática, es cuando el niño tiene dificultades para desarrollar la autoestima.

Conforme crece el niño va aceptando su imperfección y constituye una personalidad cohesiva. Cuando se presenta una falla en la transferencia el niño no logra conformar su personalidad y experimenta frustraciones que de no ser atendidas a tiempo llega con estas a la etapa adulta. Es aquí cuando el interlocutor toma el lugar de esa madre para darle aprobación a este adulto, con el fin de recibir la admiración que la madre no supo expresarle.

En este inter la persona se abastece de máscaras para encajar en la sociedad, sorteando así su estilo de vida. Este desplazamiento de afectos persiste hasta que la persona adquiere consciencia o llega a terapia.

El silencio como arquetipo:

El silencio dirige a uno a mirar hacia el interior, a descubrirse tal cual es, al verdadero yo, sin esas máscaras que la sociedad impone llevar. La persona interpreta el papel que la entidad le ha otorgado, se cubre con la máscara del ser, del individuo que ella misma eligió para ser aceptado en colectividad. Aunque este no sea la persona real, terrenal, sí es aquella que tiene esperanza de salvarse en la eternidad.

Se les va la vida buscando una Identidad y el reconocimiento a través del otro. Que un tercero le diga lo que debe o no hacer, buscando siempre la aprobación para con ello ocupar su hueco emocional.

Cuando la transferencia es positiva, fluye de tal forma que va reaprendiéndose, aumenta su conciencia y con ello el trabajo terapéutico o de los amigos que tienen a bien ayudarle, es más hasta esas frases “positivistas” que circulan en las redes y de las que muchos se burlan o se quejan hasta de esos libros que antes se llamaban de autoayuda, ahora de superación personal, a todo eso se le llama biblioterapia.

En cambio, cuando es negativa, la persona no alcanza a verse como es y se conduce con sentimientos y actitudes hostiles hacia los otros, hacia aquellos que no quieren escucharle, los que no satisfacen su expectativa dándose así una relación de amor-odio hacia quien se pueda.

Cuando logran que una persona le de la atención que él requiere, se pagan como sanguijuelas, al fin encontraron un receptor, alguien con quien confesarse, un lugar donde vaciar todo aquello que les aqueja. Es tal la necesidad de hablar que preguntan y contestan ellos mismos. No le dan oportunidad al otro mas que darles una palmadita en el hombro o solo sonreír cómo señal de que le escucha y toda esa necesidad se va reflejando en el otro, con el deseo de reconocerse a sí mismo, de irse construyendo, será exigente con el tiempo del otro; es aquí donde la trasferencia especular se vuelve negativa, donde el otro se va convirtiendo en una sanguijuela emocional…

Es gracias a las películas de Drácula chupasangre que se conoce el término vampirismo aunque hay otros bichos que también succionan ese líquido rojo como los piojos, garrapatas, sanguijuelas que se utilizaban para tratar todo tipo de enfermedades, incluyendo las del espíritu así como patología mentales, aunque claro Drácula convertido en vampiro o un vampiro que se convierte eh humano es más agradable que un bicho.

Cuando surge la identificación con otro u otros, la relación se vuelve más tensa, el interlocutor empieza a sentir cansancio, agobio, cuando lo proyecta el hablante se mira a si mismo y surge la agresión porque no le gusta eso que siente, eso que ve, lo que el otro le devuelve –he aquí del porque las relaciones son un espejo– empiezan los reclamos, la lucha de lo que alguna vez fue la individualidad de la persona, inconscientemente se siente agredido, usado –se invierten los papeles– pero es tanta la necesidad de seguir con el reconocimiento a través del otro, que se llega a un momento de confusión en esta transferencia especular negativa hace que se mezclen los roles.

Es aquí cuando las actitudes se hacen extremas, la persona tóxica empieza con el robo de la emoción del otro, manipula su mente, descalifica su inicial buena intensión de ayudarle, todo esto con el propósito de ser el centro de atención y dejar al otro vacío, así como él llegó en un principio.

Y van por la vida de quien se deje, provocando lástima, compasión… en cuanto encuentran otra víctima empieza de nuevo el ataque. Critican a los demás, sobre todo aquello que ni ellos son capaces de hacer, van regando su pesimismo, dejando en los otros un costalito de culpa por no haberlos tratado bien, todo para ellos es desgracia, sigue siendo víctimas de las circunstancias, se vuelven mas agresivos cuando no encuentran en quien vaciar sus malos humores, la autocompasión, cada vez más integran inhabilidades a su persona, son sarcásticos para defenderse de los que les molestan, en aquellos en los que demanda la atención, cuidado y tiempo que ni él mismo procura para sí, adquieren una personalidad pusilánime, de apocados, de probrecito de mi, cada vez más violentos, humillan, ningunean, minimizan el trabajo de los otros y en cuanto alguien cae, no cesan en exprimirle los sentimientos positivos.

Pero, ¿qué hacen con todo esto que roban? ¿Dónde lo depositan?

Estos vampiros emocionales tienen familia inmediata, esposa e hijos, que llevan la misma dinámica entre ellos. Se tratan mal, son infelices pero siguen allí, porque no tienen más, porque el miedo de enfrentarse con ellos mismos hace que sigan cohabitando, sobreviven de la poca energía que el otro consiguió para seguir con este malvivir.

Qué hacer ante ellos, tenemos un algo que se llama instinto y está justo en la boca del estómago, cuando alguien se acerca este avisa que algo no va bien, es allí cuando lo detienes, no lo dejas pasar ni interactuar, no más allá de la parte sociable y educada que se tiene.

Hacer conscientes los sentimientos, identificarlos, ponerles nombre, muchas veces el miedo paraliza y no sabes para dónde correr y menos si se trata de un familiar.

Confrontar al vampiro, ser honestos con esos espectros, hacerles mención de lo que generan en el sentir, hacerlos conscientes. Cuando uno actúa con franqueza, se siente bien consigo mismo, ello te da fuerza y seguridad por si recibes una colmillada, puedas quitarte a tiempo.

No se trata de lastimarlo sino de enseñarle a tomar conciencia de su actitud, de su mal proceder y porque no, ofrecerle un abrazo y una sonrisa.

Sonríe sólo porque sí
Texto preparado para la cápsula #AndarConSentido #ExpressoCaféRenovado

AleskaHadaVerde

Nostalgiando

En días como hoy le recuerdo Dr. Luis Féder… cuanto desearía estar en su egoteca en este momento, que me abrazara ese color blanco detrás de todos esos libreros, que a donde quiera que volteara esos pegotes escritos de su puño y letra leyera no matches y esbozara una sonrisa –sigo masticando el inglés– respirar ese olor característico de libros, papeles, revistas, cintas y pastas, escuchar el tac tac tac de la brother, el trinar de los pájaros, su rechinar al concentrarse; pero justo lo que requiero en este momento es el pretexto que nos servía de espacio para retomar la batalla; ver entrar a Agustina con el servicio de café, por cierto de las pocas personas autorizadas para depositar lo que sea en la mesa de trabajo. Que sus regordetas y blancas manos abrieran ese frasco de taster’s choice y me consintiera, sentarnos a platicar de todo y de nada, escucharnos, compartirnos, mirar hacia la ventana, ah su escultura y entonces darnos un respiro con häagen-dazs y más café para continuar la lucha contra los mostros y una vez armados continuar con la misión, hace mucho que el café y el helado no saben igual y esa piedra que me mostró sigue rodando, adquiriendo más facetas, hoy se termina de pulir una más, ahora entiendo, por ello le traigo a mi sentir.

AleskaHadaVerde

Nube de etiquetas