Sentires, desde mis tripas.

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El Zapatero no mentía

El Zapatero no se andaba con cuentos…

Los padres de ese tiempo no mentían -ese era el ‘trabajo de las mamás,  tengo tantas historias fabulosas 🙄  de esas ‘dadoras de vida’ que inventaban para dejar al macho bien parao ante la mirada de los hijos 😒   aunque con ello, ellas quedaran como las peores (tapaderas) del mundo-

Si viviera mi padre tendría 81 añitos contra mis 45 años.

Él no decía échale ganitas, era de, hay que chingarle y ser responsable.
No teníamos ‘nada’ porque todo nos lo tragábamos -eso nos decía- en un comedor, reforzado de lo viejo, constaba de 6 sillas, todas ellas arregladas por él, donde el recipiente de plástico contenía fruta de primera, la que se compraba cada semana en el tianguis de ‘Salinillas’, siempre hubo comida y era indispensable la carne con chile todos los días, algunas veces en caldo, siempre tuvimos un techo y ropa, no andábamos a la moda, ni nos vestíamos de Suburbia… teníamos lo necesario para llamar ‘hogar’ al lugar al cuarto que rentaba, que por cierto eran de techo de lámina.
Agradezco que no mintiera, agradezco su realidad, agradezco su modo tan cruel de ver la vida porque sé que no mentía, porque era consciente del camino que recorrimos con él, porque mi camino de responsabilidad y buen comer lo tengo más que aprendido.

AleskaMujerDeLosWebosParaArriba

Ps. esta nota es a razón de un video promo de una aseguradora… aquí les dejo el link, espero que no desaparezca pero igual adjunto el resumen.

 

“My dad’s story: Dream for My Child”
(La historia de mi papá: sueño para mi hija),
Mi papá miente -en español México)
En las imágenes se observa a un padre soltero junto con su hija. La vida parece feliz. Él la lleva a pasear, la acompaña al colegio, le compra cosas, etc. Hace todo para que nada le falte.
Sin embargo, por más que disfruta de todo, la menor siente que algo no anda bien. Se percata de que su padre sufre, está cansado y no la pasa tan bien como aparente. Ahí empieza el ‘nudo’ en esta historia.
Es entonces que la co-protagonista del video decide escribir una carta. En el papel aclara que sabe que su papá no es millonario, que su papá anda muy cansado, que no tiene trabajo y que la pasa realmente mal. “Él miente por mi culpa”.
El padre lee la cata y llora. Sin embargo, la niña no le recrimina, sino que lo abraza. La grabación se torna conmovedora y ambos lloran juntos.
La campaña pertenece a Met Life, que busca dejar en claro todo lo que los padres son capaces de hacer por el futuro de sus hijos.

Zapatero, ya eres un ‘mórido’ mayor 1998-2016

Hay dos tipos de Zapateros, el que fabrica y el que repara el calzado.

Qué hace un reparador de calzado: plantillas, pone suelas o media vida, cambia tacones para botas y zapatillas, algunos se forran porque cuando se rompe no siempre se encuentran en el color del modelo a reparar, otra veces es el que la clienta quiere porque le son más cómodos o porque están de moda… ponen alma a los zapatos aunque algunos le llaman madres que es la orillita que está entre la suela y el zapato. También ponen remaches, cambian cierres de botas, bolsas, petacas y chamarras y hasta les cambian el color, cosen o pegan parches, hacen virones, para los pies planos a falta de plantillas o simplemente porque pisan chueco, clavan protectores de metal –para que las tacones de los caballeros hagan clin clin clin– y abrillanta los zapatos o los bolea según sea el tipo de calzado, con tinta fuerte y grasa –del oso– esa es la buena.

Los implementos del zapatero para su labor son:

  • Pie de metal donde se coloca el zapato a reparar, colocado sobre un poste de madera, los mas ‘nais’ usan un trípode.
  • Cuchillas, que ellos mismos diseñan, aunque también hay de catálogo, con harto filo para cortar el cuero de las suelas, o el hule neolite, la cámara de avión, o el hule alemán para las tapas.
  • Martillos en diferentes tamaños, elegantemente se llama para asentar, pero siendo cómodo al sujetarlo y trucho con el golpe… tiene múltiples usos si se emplea con cuñas, o estacas.
  • Un hacedor de agujeros –sacabocados– para los remaches, o cinturones, punzones para los agujeritos del cuero, la piel y poderlos coser.
  • Hormas que eran de madera y ahora hay unas de plástico que a mi no me gustan porque no horman bonito como cuando al zapato se mete en agua y esta absorbe la humedad y listo, un pie de ‘tamal’ entra cómodamente en el zapato.
  • Pinzas alicate, desarmador, clavos de todos los tamaños, lijas, cepillos, rodillos, maquina de coser, agujas curvas, hilo cáñamo, cera, cemento cinco mil o epóxico, thinner, estopa, tintas, brochas, un líquido rojo ladrillo que no recuerdo cómo se llama pero que sirve para darle ese color de ‘nuevo’ a las suelas
  • Mandil de cuero o una bata para cubrir la ropa y evitar las manchas o bien limpiarse el ‘chemo’ aunque la camisa no libre las cuchilladas a la hora de ponerle enjundia a la cortada de la suela o la tapa.
  • Papel periódico para envolver los zapatos o en su defecto bolsa si es que el cliente los había llevado en una o bien las del ‘super’. Papel de estraza para esas cortadas o martillazos en los dedos.

Papá: esbocé harto el cómo rememorar que hace 18 años dejaste la profesión de zapatero para ser hacedor de estrellas, ya eres un extinto mayor ¡dieciocho años!

Había que hacerlo como homenaje a una profesión que después resultó ser un oficio; trabajo artesanal y ahora les llaman trabajos nobles; que se está extinguiendo y que mi hermano mayor se niega a dejar.

Tengo fresca en la memoria de todos mis sentidos, el olor de lo que implicaba ser zapatero, la tinta fuerte olor característico y que me gusta, el thinner y el cemento, olores sin malicia para nosotros en ese tiempo. Tus manos callosas, rasposas y embadurnadas de ‘chemo’ hasta debajo de las uñas de un color negruzco por el paso del tiempo y el mismo trabajo, esa sensación aun la percibo, como si me hubieras acariñado la semana pasada.

Los momentos divertidos cuando jugábamos a los soldaditos con las rebabas del metal del alma del tacón o clavos que de pronto se iban a la hora de pasarlos por el esmeril, un imán y periódico, la cuestión era entretener a las creaturas y claro levantar clavos aun útiles del suelo, mm creo que ese era castigo para que dejáramos de dar lata jaja.

De cómo en la mañana te peinabas y se atoraba tu peine pirámide en tus chinos canos porque restos de cemento habían llegado allí quien sabe cómo, el olor del ‘wildroot’, la crema de viejito y el ‘old spice’ que de pronto usabas, como cuando ibas a coser… no creas que no me daba cuenta.

En estos 18 años, habiendo aprendido de todo lo que nutre la mente y el sentir me pregunto; fuiste feliz, estabas satisfecho o contentito… más allá de los viajes continuos a la playa y qué decir las idas al rancho esas donde los viernes a la salida de la escuela ya nos esperabas en el barracuda para irnos de fin de semana, tus caminatas en el cerro, la cacería, la degustación del resultado de ésta, uy las huilotas, ardillas…

Creo que sí, que en el fondo agradecías lo que el Sr. Sánchez comentó; que aun dentro del entorno social éramos… digo, somos gente de bien, sin vicios; no mientras vivías, no mientras no trabajábamos para nuestros ratos de esparcimiento jaja.

No pertenecimos a ninguna banda que en ese tiempo estaban de moda y aun quedan muchitos en la colonia, ¡con bisnietos imagínate!, respetamos a los mayores y les hablábamos de usted, no hicimos monas, ni bolsitas de chemo y mucho menos se nos ocurrió hacer negocio con ello jaja.

Te sigo recordando y te menciono en mis redes, pocos saben que el Zapatero al que la porra lo saluda y le dedico canciones arrabaleras, es mi papá y que respondía al nombre de Antonio.

Gracias por las enseñanzas y los madrazos –sí sirvieron jaja– por tu trabajo y la labor que realizaste en el plano terrenal, conmigo y mi crío. Sigo trabajando como me enseñaste, sigo tardándome en la cocina, mi práctica no ha mejorado y el año pasado creo que solo lo hice tres veces.

Donde quiera que estés, gracias, gracias, gracias.

horma

Ps. Si me faltó algo de lo que enumeré que ocupabas es porque yo no metía mano en tu changarro y la memoria ya me falla.

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