Sentires, desde mis tripas.

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Ante una crisis

Cuando se sienta enojado, triste, ansioso o todo junto… mande todo a la chingada; tanto física como emocionalmente; y antes de salir, deténgase y mire a su alrededor, qué hay, quienes están… anote en un papel todo lo que mira, lo que escucha, los olores que perciba; después, aléjese de todos, si le es posible váyase al campo, al parque, un lugar donde el sol caliente su lomito, ahora que si el mal sentir es casi intolerable, váyase a un hotel, o un lugar donde nadie lo moleste con preguntas incómodas, de esas que tan obvias que rayan en lo pendejo…

Apague el celular
Disfrute de usted, no, no trate de disfrutarse, ¡disfrútese! así como esté, como se sienta, ande; vaya a comer eso que tanto le agrada y cómalo en exceso hasta llenarse, o si puede hartarse y de una caminata para bajar la panza, después vaya y duerma con usted mismo, del lado derecho por aquello del atracón; mañana será otro día.

¿Que qué? ¿Que la ansiedad no lo deja?
Ese no se qué que qué se yo, ¿lo persigue? entonces camine, camine y camine, despacio, nadie lo espera, nadie le presiona para que esté en un lugar, solo camine por caminar, no hay un objetivo en especifico, no hay un lugar para llegar, simplemente camine.

Cuando se sienta cansado siéntese de forma cómoda, donde pueda descalzar sus pies y dese un masaje con ambas manos, ah rico, ahora huela sus manos y diga gracias.

¿Está listo?
Ahora viene el trabajo de usted para usted con usted.
Regrese al lugar de donde salió para despejarse, si alguien lo recibe y le diga: ¿porqué huiste? Conteste salí a respirar y si le ponen jeta… mmm es más, no permita que nadie le diga un algo, solo diga: “después hablaré contigo; gracias” si la muina regresa y no puede hablar sin expresar un enojo, dígalo con la señal de guardar silencio –su dedo indice sobre sus labios– eso bastará y si no le permiten eso, entonces sí exhale con todo ese fastidio, que lo tiene harto, cansado y gruña, es más haga una garras con sus manos y diga grr.

Sigamos.
Ordene el área donde estaba cuando la crisis, si alguien lo hizo por usted agradezca.
Observe, mire, ob-ser-ve:
¿Qué mira?
¿Qué hay; quiénes están allí?
¿Cómo se siente en ese momento? Respire hondo antes de contestar; bien, regular, le empiezan a sudar las manos, las tripas le brincan, como que se le quiere despertar la ansiedad o la angustia… este es el momento de sacar esa lista que hizo antes de salir.
¿Le falta algo en su lista?
¿Hay algo nuevo?

Ahora ¿cómo se siente?, bien; no cambio nada su sentir, un poco mejor quizá… bueno, cotejemos la lista, ¿Falta algo, alguien; cómo se siente con ello?
¿Quién sobra y cómo se siente con ello?
¿Quién o qué de sus faltantes o sobrantes le genera ansiedad, enojo o le hace fruncir el ceño o de plano hace cara de iugg porque además de leer el nombre de una persona o una mascota; esta sigue allí?

Si es una cosa y no la ocupa véndala, le diría que la tire pero hay que capitalizar todo lo capitalizable. Ahora que si es una persona, vaya por su cartera e invítela a tomar un café en un lugar neutral, manifiéstele que solo necesita que le escuche y hable… después dialoguen.

¿Sabía que muchas veces eso que nos enferma –y muchas veces duerme a su lado– es porque no nos damos el tiempo de aclarar con ese alguien lo que nos molesta?

Que se van acumulando los ‘detallitos’ de eso que no le gusta pero que por “llevar la fiesta en paz” apechuga y no dice nada; o cree que porque le hace jetas el otro va a entender la indirecta. Pues no, nadie da por entendido nada a menos que lo exprese, o sea, tiene qué decírselo, manifestarlo.

Así es como funciona la relación con el compañero de trabajo, de vida, con la familia.

Sonríe solo porque si
AndarConSentido   Expresso Café
AleskaHadaVerde

 

 

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El acoso, aunque sea de caricatura

Me causó gracia, aunque es una caricatura y bueno el coyote también perseguía al correcaminos, eso también es acoso.

Se está/ba (antes) tan habituado a ciertas cosas que ahora, en el siglo XXI sabemos no son ‘normales’ no deberían o tendrían que ser así. (abuso, violencia, ‘apechugamiento’, etc.), con eso de los sentidos de inclusión, exclusión y demás.

En mi particular opinión, el mexicano abusa del chiste, del momento, no siempre creo que sea por miedo, somos cabrones, lo traemos en la sangre, bueno no todos, porque no me considero cabrona, de esas que se salen con la suya, generalmente me tengo que pagar todo, no sé abusar, vivo de lo que trabajo, no sé pedir como mis compañeras desde la primaria eran vivillas, “sacaban” para los helados, los dulces, después supe que era porque se dejaban tocar las piernas… ahora con la tecnología se siguen burlando de todos, o nos seguimos… solo que ahora los hacen memes…y nos divierten, a algunos les ofende otros les da igual, algunos son su única manera de ‘comunicarse’ de hacerse presentes, saber que existen, porque sino por qué los firman ¿o no?

Esta in-cultura la aprendimos, copiamos, repetimos, mamamos -casi nos educamos- con la televisión, en blanco y negro al principio, -soy del 1971- lo visto en el día a día, en la calle…

Era tan normal: el olor a mariguana durante las madrugadas porque los vecinos les gustaba estar cerca de la ventana que daba al traspatio; eran tan normal que las primas –no las mías, aclaro– se pelearan, literal, por un tipejo e intercambiaran novios nomás para ‘caldear, fajar, sabrosear’… era normal esconder a los rateros, vendedores de droga y demás delincuentes porque eran de la familia, porque eran aún jóvenes y apenas estaban aprendiendo el bisne –nosotros éramos inquilinos– era tan normal que entre concuñas se compartieran al cuñado cuando el marido de cada una andaba fuera, también dentro de la normalidad era apechugar por ser mujer, que se le hiciera menos porque seguro que por puta la habían echado de la casa, o por huevona, aunque fuera la que trajera el sustento al hogar porque el borracho del marido se gastaba el sueldo en las chelas y la mota los sábados después de la obra.

En las pláticas de los mayores, esas que no debía, que no debí haber escuchado, de esas donde me corrían, cuando se daban cuenta de mi presencia, se hablaba de cómo debían dar las nalgas si se requería de un buen puesto pues tenías que andar de puta –por muchos años ser secretaria era sinónimo de puta, porque generalmente salían con el jefe, aquí dudo de ser buena secretaria o de tener malos jefes– si se deseaba una buena vida, más fácil, en mi hoy, aun no le veo lo fácil, neta que no.

Tener un auto nuevo, vestir a la moda, cosas de marca, comprar en el liverpool era para los que tenían, para los que robaban, jamás escuché decir a alguien que era por su trabajo honrado, ya en esas épocas me preguntaba para qué servía ser honesto, –hace poco en una crisis existencial, de esas que me dan cuando me percato de que las compañeras se dejan invitar a cenar, apechugan y terminan con título de asistente y mejor calidad de vida– ah me perdí, oh sí esto de la honestidad, para qué servía, si se vivía en una vecindad y no en una casa propia… después me enteré que solo era pantalla de las doñitas y su prole, y sí sirve para tener hermosos e intachables 25 años de labor.

Cohabito con gente que sobrevivió en esas vecindades que pintan en las películas y que ahora son departamentos que no tienen nada que ver con esos cuartuchos y la forma hacinada de vivir –físicamente hablando– pero que en sus cabezas aún existe y se niegan a adaptarse, pelean por seguir sobreviviendo aunque ya no comparten el baño con las otras 20 familias, creo que eso no les motiva a ser mejores.

Pero inicié el texto por la caricatura, sí, es verdad que hay que ‘aflojar’ para tener un gran puesto, la promesa de un algo mejor, a costa de lo que sea, en hombres también se da pero obvio su machismo les impide aceptarlo, cómo creen, dónde quedaría su hombría, sí esa que tienen en los genitales, en medio de las nalgas… yo les llamo arribistas, allí es cuando vuelve a surgir mi duda en que sí, tal vez sí es fácil dejar que abusen del cuerpo, de lo que sea con tal de tener un mejor sueldo, una mejor calidad de vida, en lo que el cuerpo aguanta, en lo que llega alguien más barato, o “más mejor” depende de las necesidades del patrocinador.

Lo vemos en las caricaturas de antaño, las de ahora no las veo, no se me antoja y ni tiempo. Siempre ha existido el trueque, con el cuerpo, porque siguen inculcandonos que lo valioso de la persona es lo que está entre las piernas. El meme hace referencia a una no denuncia, sino el llamar a las cosas por su nombre, “el acoso” –entre famosos creo que es lo peor para su currículum– el tener que ceder y que cada quien puede ascender con lo que tenga, con lo que quiera sacrificar o será ¿invertir? y aun con ello, cuando dices no, es un no, un ya no quiero que sigas abusando y no respetan la decisión del otro, te violentan porque el que paga manda, es allí donde el poder del mecenas hace valer al forzar, violentar al otro, eso es romper ese “contrato implícito –secreto–” que en un inicio se tenía, y eso es lo que no se vale, tomar a la fuerza, acosar, violar, deshonrar a la persona, al humano.

Échenle una leída a “El acoso moral: el maltrato psicológico en la vida cotidiana. Marie-France Hirigoyen, y entenderán el hostigamiento, la persecución en el trabajo, en la pareja, en la familia.

 

 

 

mísera carta

Mi vida, mi mundo entero:

Ahora que vivimos juntos no quiero que vayas a cambiar, permanece así tal y como te conocí, como la persona de la que me enamoré, en la que confío y de la que me hizo tomar el paso más importante de mi vida, vivir con alguien, compartir mi tiempo. Prométeme que cada día me amarás más, porque así tú lo decidiste desde el día que me empezaste a enamorar; amarme, porque todo este amor que siento por ti, es por ti, jamás había amado con tanta locura, ahora entiendo porqué no había compartido mi vida antes, te esperaba a ti, solo a ti, quien fue capaz de sacar de mí, eso que ni yo misma sabía que tenía dentro, creía que no era buena para amar, siempre he sido inaguantable y hasta tirana pero tú me hiciste cambiar de opinión, te amo con toda mi alma, no quiero levantarme un día y saber que tus besos no me sepan igual, siempre recuerda que me enamoraste, que te metiste en mi corazón y mi alma, así que te quiero para siempre a mi lado, siempre te amaré con todas mis fuerzas.

Gracias por ser como eres y amarme tanto como yo a ti, por hacerme la mujer más feliz del mundo porque te amo y me amas; mientras te escribo, fluyen lágrimas de amor y es por ti, no quiero que esto se acabe nunca y de eso te encargarás tú enamorándome todo los días como desde el primer día que te acercaste a mi.

tu loca y enamorada mujer, porque lo soy y así quiero que lo acepte tu mundo, soy tu mujer y tu eres mi hombre, solo mío de nadie más, no me hagas dudar de este amor que es por ti para ti. 

te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo

y recuerda tu promesa…

pronto seré tu esposa 

 

Minientrada

Apreciación -relación de pares-

El promedio de los individuos, no están preparados para recibir una negativa.

un NO es insuficiente, las respuestas No Quiero, No Me Gustas, No Me Interesa, No Gracias, Mejor Conozcámonos… (enumere aquí aquellas frases que no les aceptaron)

Estos no, generan una excesiva frustración que se transforma en emputamiento, ardides por la negativa a su requerimiento, a sus chaquetas mentales donde edificaron castillitos construidos con su jodida necesidad, amueblados de su hambre de cariño, decorados de del vómito todo ese afecto que ni siquiera son capaces de sentir por sí mismos -claro, nadie se come su propia vasca- le venden -al otro- la idea de parecer que hacen un favor -que les hacen el chingado favor-  un donativo de interés, por prestarle atención, como si nadie más les fuera a mirar, darse cuenta de que usted existe; dramatizan con unos diálogos dignos de telenovelas,  chantajean, lloriquean, gritan furiosos ante la oposición del otro, lo humillan, insultan… y se dan el lujo de regresar amenazantes como “dándole” la última oportunidad de tenerle.

No cedan a la presión, neta no es lo último que “aparecerá” en su vida así hayan pasado cinco años sin un algo a su lado, y mucho menos con algo tan inmaduro y pusilánime. 

AleskaMujerDeHuidaGarante

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Transferencia, simbiosis y despojo de emociones.

Transferir: ceder a otro el derecho o dominio que se tiene sobre algo.

Simbiosis: es una asociación de individuos con el fin de obtener un beneficio.

Despojo de emociones: Pérdida de lo que se posee à robo, saqueo de energía lo que se conoce como vampirismo emocional o personas tóxicas.

La transferencia es ese espacio que se da entre el hablante y el oyente –y que podemos llamar silencio–

En una sesión de psicoterapia, el paciente relata todo ese sentir, molestia, problemática al analista –dependiendo la corriente a la que este pertenezca es el modo de intervención– aunque la mayoría son silencios que vienen acompañados de lenguaje no verbal, el terapeuta asiente con la cabeza, con un ahá y la expresión de los ojos y manos invitando a proseguir con el relato, para que con el material obtenido, se interprete y se devuelva al hablante –en este caso al paciente– una resolución a su motivo de consulta.

Se tienen varios tipos de transferencia:

La idealizada, especular, simbólica, imaginaria, real, entre otras.

La transferencia no solo se da dentro de un consultorio, sino también en la vida misma, en las relaciones que se construyen con las personas del ambiente que le rodea y claro con los mejores amigos, novios, pareja, etc.

Nos centraremos en la transferencia especular, que es aquella donde la persona necesita la aprobación de el otro para alcanzar un bienestar. Este tipo de personas tienen una baja autoestima y son sumamente sensibles a los desaires –de quien sea–

Esta conducta se da en la niñez, durante su desarrollo va conformando una personalidad y para esto busca la aprobación de su madre, cuando esta da respuestas aprobatorias se va nutriendo el niño y desarrolla una autoestima saludable, una persona segura. Pero, si la madre falla en la respuesta no siendo empática, es cuando el niño tiene dificultades para desarrollar la autoestima.

Conforme crece el niño va aceptando su imperfección y constituye una personalidad cohesiva. Cuando se presenta una falla en la transferencia el niño no logra conformar su personalidad y experimenta frustraciones que de no ser atendidas a tiempo llega con estas a la etapa adulta. Es aquí cuando el interlocutor toma el lugar de esa madre para darle aprobación a este adulto, con el fin de recibir la admiración que la madre no supo expresarle.

En este inter la persona se abastece de máscaras para encajar en la sociedad, sorteando así su estilo de vida. Este desplazamiento de afectos persiste hasta que la persona adquiere consciencia o llega a terapia.

El silencio como arquetipo:

El silencio dirige a uno a mirar hacia el interior, a descubrirse tal cual es, al verdadero yo, sin esas máscaras que la sociedad impone llevar. La persona interpreta el papel que la entidad le ha otorgado, se cubre con la máscara del ser, del individuo que ella misma eligió para ser aceptado en colectividad. Aunque este no sea la persona real, terrenal, sí es aquella que tiene esperanza de salvarse en la eternidad.

Se les va la vida buscando una Identidad y el reconocimiento a través del otro. Que un tercero le diga lo que debe o no hacer, buscando siempre la aprobación para con ello ocupar su hueco emocional.

Cuando la transferencia es positiva, fluye de tal forma que va reaprendiéndose, aumenta su conciencia y con ello el trabajo terapéutico o de los amigos que tienen a bien ayudarle, es más hasta esas frases “positivistas” que circulan en las redes y de las que muchos se burlan o se quejan hasta de esos libros que antes se llamaban de autoayuda, ahora de superación personal, a todo eso se le llama biblioterapia.

En cambio, cuando es negativa, la persona no alcanza a verse como es y se conduce con sentimientos y actitudes hostiles hacia los otros, hacia aquellos que no quieren escucharle, los que no satisfacen su expectativa dándose así una relación de amor-odio hacia quien se pueda.

Cuando logran que una persona le de la atención que él requiere, se pagan como sanguijuelas, al fin encontraron un receptor, alguien con quien confesarse, un lugar donde vaciar todo aquello que les aqueja. Es tal la necesidad de hablar que preguntan y contestan ellos mismos. No le dan oportunidad al otro mas que darles una palmadita en el hombro o solo sonreír cómo señal de que le escucha y toda esa necesidad se va reflejando en el otro, con el deseo de reconocerse a sí mismo, de irse construyendo, será exigente con el tiempo del otro; es aquí donde la trasferencia especular se vuelve negativa, donde el otro se va convirtiendo en una sanguijuela emocional…

Es gracias a las películas de Drácula chupasangre que se conoce el término vampirismo aunque hay otros bichos que también succionan ese líquido rojo como los piojos, garrapatas, sanguijuelas que se utilizaban para tratar todo tipo de enfermedades, incluyendo las del espíritu así como patología mentales, aunque claro Drácula convertido en vampiro o un vampiro que se convierte eh humano es más agradable que un bicho.

Cuando surge la identificación con otro u otros, la relación se vuelve más tensa, el interlocutor empieza a sentir cansancio, agobio, cuando lo proyecta el hablante se mira a si mismo y surge la agresión porque no le gusta eso que siente, eso que ve, lo que el otro le devuelve –he aquí del porque las relaciones son un espejo– empiezan los reclamos, la lucha de lo que alguna vez fue la individualidad de la persona, inconscientemente se siente agredido, usado –se invierten los papeles– pero es tanta la necesidad de seguir con el reconocimiento a través del otro, que se llega a un momento de confusión en esta transferencia especular negativa hace que se mezclen los roles.

Es aquí cuando las actitudes se hacen extremas, la persona tóxica empieza con el robo de la emoción del otro, manipula su mente, descalifica su inicial buena intensión de ayudarle, todo esto con el propósito de ser el centro de atención y dejar al otro vacío, así como él llegó en un principio.

Y van por la vida de quien se deje, provocando lástima, compasión… en cuanto encuentran otra víctima empieza de nuevo el ataque. Critican a los demás, sobre todo aquello que ni ellos son capaces de hacer, van regando su pesimismo, dejando en los otros un costalito de culpa por no haberlos tratado bien, todo para ellos es desgracia, sigue siendo víctimas de las circunstancias, se vuelven mas agresivos cuando no encuentran en quien vaciar sus malos humores, la autocompasión, cada vez más integran inhabilidades a su persona, son sarcásticos para defenderse de los que les molestan, en aquellos en los que demanda la atención, cuidado y tiempo que ni él mismo procura para sí, adquieren una personalidad pusilánime, de apocados, de probrecito de mi, cada vez más violentos, humillan, ningunean, minimizan el trabajo de los otros y en cuanto alguien cae, no cesan en exprimirle los sentimientos positivos.

Pero, ¿qué hacen con todo esto que roban? ¿Dónde lo depositan?

Estos vampiros emocionales tienen familia inmediata, esposa e hijos, que llevan la misma dinámica entre ellos. Se tratan mal, son infelices pero siguen allí, porque no tienen más, porque el miedo de enfrentarse con ellos mismos hace que sigan cohabitando, sobreviven de la poca energía que el otro consiguió para seguir con este malvivir.

Qué hacer ante ellos, tenemos un algo que se llama instinto y está justo en la boca del estómago, cuando alguien se acerca este avisa que algo no va bien, es allí cuando lo detienes, no lo dejas pasar ni interactuar, no más allá de la parte sociable y educada que se tiene.

Hacer conscientes los sentimientos, identificarlos, ponerles nombre, muchas veces el miedo paraliza y no sabes para dónde correr y menos si se trata de un familiar.

Confrontar al vampiro, ser honestos con esos espectros, hacerles mención de lo que generan en el sentir, hacerlos conscientes. Cuando uno actúa con franqueza, se siente bien consigo mismo, ello te da fuerza y seguridad por si recibes una colmillada, puedas quitarte a tiempo.

No se trata de lastimarlo sino de enseñarle a tomar conciencia de su actitud, de su mal proceder y porque no, ofrecerle un abrazo y una sonrisa.

Sonríe sólo porque sí
Texto preparado para la cápsula #AndarConSentido #ExpressoCaféRenovado

AleskaHadaVerde

El Zapatero no mentía

El Zapatero no se andaba con cuentos…

Los padres de ese tiempo no mentían -ese era el ‘trabajo de las mamás,  tengo tantas historias fabulosas 🙄  de esas ‘dadoras de vida’ que inventaban para dejar al macho bien parao ante la mirada de los hijos 😒   aunque con ello, ellas quedaran como las peores (tapaderas) del mundo-

Si viviera mi padre tendría 81 añitos contra mis 45 años.

Él no decía échale ganitas, era de, hay que chingarle y ser responsable.
No teníamos ‘nada’ porque todo nos lo tragábamos -eso nos decía- en un comedor, reforzado de lo viejo, constaba de 6 sillas, todas ellas arregladas por él, donde el recipiente de plástico contenía fruta de primera, la que se compraba cada semana en el tianguis de ‘Salinillas’, siempre hubo comida y era indispensable la carne con chile todos los días, algunas veces en caldo, siempre tuvimos un techo y ropa, no andábamos a la moda, ni nos vestíamos de Suburbia… teníamos lo necesario para llamar ‘hogar’ al lugar al cuarto que rentaba, que por cierto eran de techo de lámina.
Agradezco que no mintiera, agradezco su realidad, agradezco su modo tan cruel de ver la vida porque sé que no mentía, porque era consciente del camino que recorrimos con él, porque mi camino de responsabilidad y buen comer lo tengo más que aprendido.

AleskaMujerDeLosWebosParaArriba

Ps. esta nota es a razón de un video promo de una aseguradora… aquí les dejo el link, espero que no desaparezca pero igual adjunto el resumen.

 

“My dad’s story: Dream for My Child”
(La historia de mi papá: sueño para mi hija),
Mi papá miente -en español México)
En las imágenes se observa a un padre soltero junto con su hija. La vida parece feliz. Él la lleva a pasear, la acompaña al colegio, le compra cosas, etc. Hace todo para que nada le falte.
Sin embargo, por más que disfruta de todo, la menor siente que algo no anda bien. Se percata de que su padre sufre, está cansado y no la pasa tan bien como aparente. Ahí empieza el ‘nudo’ en esta historia.
Es entonces que la co-protagonista del video decide escribir una carta. En el papel aclara que sabe que su papá no es millonario, que su papá anda muy cansado, que no tiene trabajo y que la pasa realmente mal. “Él miente por mi culpa”.
El padre lee la cata y llora. Sin embargo, la niña no le recrimina, sino que lo abraza. La grabación se torna conmovedora y ambos lloran juntos.
La campaña pertenece a Met Life, que busca dejar en claro todo lo que los padres son capaces de hacer por el futuro de sus hijos.

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