Sentires, desde mis tripas.

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¡No azoten la puerta!

Después de preguntar en la red ¿por qué a los vecinos les encantará azotar la puerta? Una respuesta me hizo recordar las puertas de todas las casas donde viví.

¿Esta será otra cosa que agradecer al zapatero (mi padre)? No azoten la portezuela, siempre nos decía mi padre al subir al coche.

A mi mente vino una cortina color verde botella mugrosa, lo que la hacía más oscura, unas florecillas rosas se apreciaban si la miraba más arriba. La puerta de fierro color verde pistache tenían un pasador y aldabas donde se ponía un candado, al igual que en la cocina solo que esa puerta era hechiza y de madera de color azul y con cortina semi transparente, era en la calle Carranza. Antes sobre esa misma calle solo que 4 casas antes tampoco había cortinas, las puertas blancas tenían pasador y se ponía candado, creo que era más seguro que una chapa que solo era la de la puerta principal.

En la casa de la calle Benito Juárez no había cortinas, eran tres cuartos divididos por paredes a los lados como una especie de corredor, la puerta no la recuerdo.

Cerrada San Francisco. Puertas de fierro color negro con vidrio dividida en cuatro, abrir y cerrar de puertas algo así como tres veces al día y bendito ruido de la cisterna.

En Nuevo México, también eran puertas mal hechas con tablas, aldabas en ambas caras de la puerta, cerrábamos con candados y las cortinas eran esas verdes botella ya deslavadas y las suplieron unas floreadas de color azul.

Francisco I. Madero: puerta con vidrio dividido en dos, chapa y pasador por dentro, con cortinas multicolor.

Privada San Francisco, puerta de fierro con chapa, sin cortina, así que la jalábamos con cuidado, no así los vecinos que disfrutaban de azotar sus puertas y la de la entrada al edificio. Ya dentro de casa cerrábamos la puerta y deteníamos el tirador para que cerrara sin tanto ruido. Las puertas de las recámaras y baño de fierro tenían pasador.

Carranza (otra vez) chapa y cortina de colores y semitransparente porque se encerraba el calor.

Chimalpopoca, puerta de fierro de esas pesadas de tantas manos de pintura, divida en cuatro dos vidrios con relieve, uno liso y una lámina,   con cortina ahora las transparentes no ayudaban mucho porque si se traslucía así que hicimos unas lisas.

La vivienda estaba en medio de un par de vecinos que les encantaba azotar puertas y más si nos veían por la ventana de la cocina, cosas de personas ordinarias. Cuando no estaba la dueña todos azotaban puertas, incluso ella daba el portón cuando entraba por la puerta principal, pero de pronto se asomaba para gritar que no azotáramos las puertas.

Miguel Hidalgo, muros donde todo se escucha, nueve torres, cinco departamentos por cada una y la mayoría azotan la puerta de su depto y además la reja que le antecede.

Entiendo que al tener la ventana abierta se azote, pero a las 2, 4, 6 de la mañana cuando salen por la prisa de ir a su trabajo y a eso le sumo el azotar la reja del estacionamiento y la puerta de la entrada de la unidad.

Después de esta reseña, creo que soy yo. En la oficina tampoco tolero que den el portazo, no hay necesidad.

En casa de pronto me pasa, que jalan la puerta y ¡zas! O sea, solo la jalan y ya, pero ese sonido me levanta los pelos, sobre todo cuando se levantan al baño de madrugada, ruido del picaporte, luego el ¡zas! al cerrar la puerta del baño y después de la recámara…

Me pregunto: ¿es necesario tanto ruido?

¿Anunciar que se entra o se sale?

Que claro, si es una forma de sacar eso que les molesta, estoy de acuerdo, pero piensen en los demás.

Y quiero que quede constancia de que no es neurosis de confinamiento.

AleskaHadaVerde

#Cuarentena2020

 

Recuerdos e inhabilidad social

El ‘Zapatero’ no era sociable y quienes le conocían dirán que no es cierto, era amable, sonriente de pronto le salía lo comediante y decía algunos chascarrillos, aunque no le gustaban los chistes, otros estaba con su jeta, bueno creo que esa la guardaba para cuando ya se lo estaba cargando el payaso.

Fueron contadas las ocasiones en que nos llevó a fiestas de los hijos de sus pocos amigos, de esos amigos de verdad, no de esos traga cuando hay. En ese entonces, bueno, aun en algunas colonias de este México se sigue la maldita “tradición” de empedarse en las fiestas infantiles, los medio decentes esperan a que hayan ido los niños, en fin. Sí le gustaba convivir con sus amigos, con algunos familiares, no era de reunirnos cada semana, la verdad no recuerdo la frecuencia pero, ahora que lo escribo y con conciencia plena puedo decir así también soy yo, hacer lo mismo cada bendita semana de reunirse en casa de algún familiar y hacer la carnita asada y esas cosas que ahora se estilan.

Me llega el recuerdo de las pocas reuniones a las que le era fiel, como cuando íbamos al desierto de los leones con el tío Polo, no sé si hacía una excepción pero sé que se la pasaba muy bien,  nos llevaba a Toluca con el Tío Bardo o la tía Patrocionia, a la playa o al rancho en los cerritos, éramos muy niños.

Lo que sí es que preparaba una comilona los domingos que estaba de buen humor, ya fuera unas tripas que hasta el cebo podrías lamer u otra carne, chispas solo recuerdo las tripas. La SraBonita le ayudaba a preparar las otras salsas, él hacía la suya con tomatillo y chiles serranos o de árbol verde asados al comal y en molcajete, su carne asada que previamente secaba al sol no sin antes haberla marinado en jugo de naranja, bistec, longaniza, nopales, cebollas todo al comal. Eran días de gloria, de comer hasta hartarse. Toda la casa olía a manteca de esa buena, no la requemada que ahora usan.

Pero porqué me llegó este recuerdo… creo por esta parte del convivir, de la inhabilidad social que ahora se ha hecho más visible para mí, por los talleres que tomo, de esto de practicar para escribir bien, el leer y leer en la licenciatura, quizás la terapia está haciendo lo suyo y se están abriendo los archiveros o porque tendremos una reunión el fin de semana con los primos por parte de la familia paterna hace años que nos dejamos de frecuentar, porque ellos conocieron a mi padre, porque sé que será tema de alguna conversación, de mi parte, espero que no se me terminen los temas y tenga que recurrir al ‘Zapatero’ para que me salve.

No, no soy como mi padre, no soy mi padre, me dejó tantas cosas que aun sigo desmenuzando ese mundo que dejó así nomás, parece que le escucho “aquí no divierten nada, me voy”.

 

 

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El acoso, aunque sea de caricatura

Me causó gracia, aunque es una caricatura y bueno el coyote también perseguía al correcaminos, eso también es acoso.

Se está/ba (antes) tan habituado a ciertas cosas que ahora, en el siglo XXI sabemos no son ‘normales’ no deberían o tendrían que ser así. (abuso, violencia, ‘apechugamiento’, etc.), con eso de los sentidos de inclusión, exclusión y demás.

En mi particular opinión, el mexicano abusa del chiste, del momento, no siempre creo que sea por miedo, somos cabrones, lo traemos en la sangre, bueno no todos, porque no me considero cabrona, de esas que se salen con la suya, generalmente me tengo que pagar todo, no sé abusar, vivo de lo que trabajo, no sé pedir como mis compañeras desde la primaria eran vivillas, “sacaban” para los helados, los dulces, después supe que era porque se dejaban tocar las piernas… ahora con la tecnología se siguen burlando de todos, o nos seguimos… solo que ahora los hacen memes…y nos divierten, a algunos les ofende otros les da igual, algunos son su única manera de ‘comunicarse’ de hacerse presentes, saber que existen, porque sino por qué los firman ¿o no?

Esta in-cultura la aprendimos, copiamos, repetimos, mamamos -casi nos educamos- con la televisión, en blanco y negro al principio, -soy del 1971- lo visto en el día a día, en la calle…

Era tan normal: el olor a mariguana durante las madrugadas porque los vecinos les gustaba estar cerca de la ventana que daba al traspatio; eran tan normal que las primas –no las mías, aclaro– se pelearan, literal, por un tipejo e intercambiaran novios nomás para ‘caldear, fajar, sabrosear’… era normal esconder a los rateros, vendedores de droga y demás delincuentes porque eran de la familia, porque eran aún jóvenes y apenas estaban aprendiendo el bisne –nosotros éramos inquilinos– era tan normal que entre concuñas se compartieran al cuñado cuando el marido de cada una andaba fuera, también dentro de la normalidad era apechugar por ser mujer, que se le hiciera menos porque seguro que por puta la habían echado de la casa, o por huevona, aunque fuera la que trajera el sustento al hogar porque el borracho del marido se gastaba el sueldo en las chelas y la mota los sábados después de la obra.

En las pláticas de los mayores, esas que no debía, que no debí haber escuchado, de esas donde me corrían, cuando se daban cuenta de mi presencia, se hablaba de cómo debían dar las nalgas si se requería de un buen puesto pues tenías que andar de puta –por muchos años ser secretaria era sinónimo de puta, porque generalmente salían con el jefe, aquí dudo de ser buena secretaria o de tener malos jefes– si se deseaba una buena vida, más fácil, en mi hoy, aun no le veo lo fácil, neta que no.

Tener un auto nuevo, vestir a la moda, cosas de marca, comprar en el liverpool era para los que tenían, para los que robaban, jamás escuché decir a alguien que era por su trabajo honrado, ya en esas épocas me preguntaba para qué servía ser honesto, –hace poco en una crisis existencial, de esas que me dan cuando me percato de que las compañeras se dejan invitar a cenar, apechugan y terminan con título de asistente y mejor calidad de vida– ah me perdí, oh sí esto de la honestidad, para qué servía, si se vivía en una vecindad y no en una casa propia… después me enteré que solo era pantalla de las doñitas y su prole, y sí sirve para tener hermosos e intachables 25 años de labor.

Cohabito con gente que sobrevivió en esas vecindades que pintan en las películas y que ahora son departamentos que no tienen nada que ver con esos cuartuchos y la forma hacinada de vivir –físicamente hablando– pero que en sus cabezas aún existe y se niegan a adaptarse, pelean por seguir sobreviviendo aunque ya no comparten el baño con las otras 20 familias, creo que eso no les motiva a ser mejores.

Pero inicié el texto por la caricatura, sí, es verdad que hay que ‘aflojar’ para tener un gran puesto, la promesa de un algo mejor, a costa de lo que sea, en hombres también se da pero obvio su machismo les impide aceptarlo, cómo creen, dónde quedaría su hombría, sí esa que tienen en los genitales, en medio de las nalgas… yo les llamo arribistas, allí es cuando vuelve a surgir mi duda en que sí, tal vez sí es fácil dejar que abusen del cuerpo, de lo que sea con tal de tener un mejor sueldo, una mejor calidad de vida, en lo que el cuerpo aguanta, en lo que llega alguien más barato, o “más mejor” depende de las necesidades del patrocinador.

Lo vemos en las caricaturas de antaño, las de ahora no las veo, no se me antoja y ni tiempo. Siempre ha existido el trueque, con el cuerpo, porque siguen inculcandonos que lo valioso de la persona es lo que está entre las piernas. El meme hace referencia a una no denuncia, sino el llamar a las cosas por su nombre, “el acoso” –entre famosos creo que es lo peor para su currículum– el tener que ceder y que cada quien puede ascender con lo que tenga, con lo que quiera sacrificar o será ¿invertir? y aun con ello, cuando dices no, es un no, un ya no quiero que sigas abusando y no respetan la decisión del otro, te violentan porque el que paga manda, es allí donde el poder del mecenas hace valer al forzar, violentar al otro, eso es romper ese “contrato implícito –secreto–” que en un inicio se tenía, y eso es lo que no se vale, tomar a la fuerza, acosar, violar, deshonrar a la persona, al humano.

Échenle una leída a “El acoso moral: el maltrato psicológico en la vida cotidiana. Marie-France Hirigoyen, y entenderán el hostigamiento, la persecución en el trabajo, en la pareja, en la familia.

 

 

 

Mi ventaja…la libertad

Andar en este mundo me ha traído muchas enseñanzas, algunas todavía no las entiendo y allí me tengo repitiendolas, no las veo, no las percibo, no aprendo, no acepto y vuelvo por otro sendero al mismo lugar, con diferente escenario y con una historia parecida pero que muchas veces por meter el sentimiento y no reparo en ello.

Sigo angustiada, es una desazón que me oprime el sentir, somatizo y esto me trae aún más secuelas y por más que le digo a mi mente que ya no cavile, allí sigue dándole vueltas a ese estorbo que la vida me asestó y que yo dije sí y aún no sé para qué… trato de meditar ocupándome y pocas veces lo logro, algo me dispara esta situación que me tiene atrapada ya dos años y tal vez pasen unas semanas más para que pueda soltar ese lastre.

Mientras ideaba, me vino a la mente la libertad, mi albedrío, soy libre, yo sí puedo gritar mi emancipación, bueno acepto que tengo una deuda crediticia nada que no pueda solventar trabajando más, como lo he hecho hasta hoy.

El mérito en esta ocasión es que tengo varios ángeles que me apoyan y un par en particular que no me sueltan, que están conmigo, hermosos seres que me ha otorgado la vida y eso no lo tienes tú.

Soy libre y tú no, esa es mi ventaja y no la comprendes porque siempre has vivido bajo el yugo de ese ente. No lo entenderías, tu mente no da más allá de lo que ese ser vil engendró en ti.

La primer vez que dije, mi ventaja es que yo me voy, fue cuando me exiliaron de un espacio que creí mi morada, mi ventaja es que he tenido otros lugares para cohabitar y eso sigue tristemente allí en ese lugar que se construyó pensando en dos.

Hoy puedo alardear de que soy un ser franco ante este mundo y tú no.

Soy un ser consciente y esa es mi ventaja, tú aún eres un ignorante de la vida, contrario a ti yo no me debo.

Mi ventaja es que me tengo y atesoro a seres que me quieren por como soy, por lo que represento ante este mundo que cohabitamos, y eso jamás lo obtendrás tú.

Tú no eres nada, no tienes nada, tu libertad no te pertenece, siempre serás un esclavo, eternamente estarás sometido a la voz de los otros, de los que sí tienen el poder, serás un prisionero en ese mundillo en tu subsistencia día a día, jamás lograrás acumular un algo porque no tienes donde depositar, ‘eres una cosa hueca, eres insuficiente hasta para ti mismo’. 

Esa es mi ventaja, que soy para mi, soy mía, pero sobre todo: ¡Yo Sí Soy Libre!

AleskaMujerDeHuidaGarante

 

Leo la mamá de Carlos

Si LeoCad no se hubiera robado el dinero que tiene en libertad condicional a su hijo, éste viviría sin sobresaltos y aunque sus padres siguen explotándolo, en nombre del amor filial ese que debe tener porque ellos lo trajeron al mundo, además de ser el único varón vivo -la hermana no cuenta- es el responsable de llevar en alto el apellido, aunque en ello se le vaya la vida…
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una #FamiliaTradicional como muchas de este #mexiquito
#PorUnMexicoDondeQuepanTodasLasFamilias

Lunes 9 de febrero… hoy sí pinshi lunes

En 25 años que tengo laborando ‘jamás de los nunca’ tuve el infortunio de caminar largos tramos para abordar el transporte… como hoy, de verdad, ni cuando Andrés Manuel se manifestó en reforma fregándonos la vida, la economía, que se supones es parte de lo más importante en este mexiquito, es más, ni cuando los microbucerdos del Estado de México se enemistaron con los del Distrito Federal y miren que fue dos veces, sino mal recuerdo, tuve que caminar como hoy.

En este México y en el mexiquito que niegan, los días lunes son terribles para el promedio o más bien, casi la mayoría de los que cohabitan este país, pretextos muchos, que si la cruda del domingo y no solo es la alcohólica sino aquella de chutarse, apechugarse o chingarse el día entero en cuestiones meramente familiares –para quedar bien– y labores propias de una casa –esto incluye la sobada/lavada al auto la mayor parte del día­– total que amanecen ‘enfermos’.

Hoy lunes 9 de febrero del año 2015, unos ‘maestros’ decidieron o los mandaron a manifestarse a la capital, llegaron con autobuses que supongo el sindicato paga además de garantizarles que su sueldo, trabajen o no llegará completito y es como les facilitan la llegada al DF.

Obvio, caos total y los mexicanitos que no cooperan en nada, microbucerdos mostrando su necesidad de atascar el bus porque hay que aprovechar ahora que hay.

Lo escuché en las noticias y dije de un vez me voy (8:20 AM) transporte lleno, periférico atascado de autos, tráileres, motocicletas, lo de siempre y en lunes, donde todo mundo se levanta tarde y quiere llegar temprano dijo uno de los usuarios que ya estaba desesperado porque después de media hora no podíamos subir a ningún camión y así pasó el tiempo donde el tránsito aumentaba y la gente ya venía caminando en la lateral de periférico.

Tenía dos opciones, regresarme a casa y avisar que nomás no pude salir o bien caminar hasta el toreo ya que allí hay dos bases de transporte… y sí caminé –y no lo vuelvo a hacer– por cierto, que pinches están las calles, hace falta banquetas, pero claro como casi nadie camina por allí y mucho menos esos pseudogobernantes pues les vale madre… total me encaminé hacia el toreo, con actitud de allá voy, nada me detendrá ¡A Darle! Me dije, aun y la tierra del camino que empolvó mis recién boleados zapatos con tacón de 5cm, el solecito de ese que quema sabroso y parte los cachetes, el aire frío, el olor a cañito y el esmog de los malafinados autos y demás.

Desde primero de mayo que es una de las paradas principales en el EdoMex y hasta el Toreo que es la frontera donde está otro para-bus importante, fue el trayecto que caminé. La gente que llegaba al toreo venía caminando por la lateral de periférico hacia primero de mayo, hasta pensé; creo que elegí mal ellos vienen y nosotros vamos, total gente regada en todo ese tramo, aunque bueno; desde que están haciendo el piso del periférico los malos usuarios hacen parada donde les agarra la flojera –a lo largo de periférico– y es allí donde se junta el hambre con la necesidad y nace el caos y las paradas continúas en los lugares prohibidos…

En efecto, en el puente del toreo había transporte y unas largas filas, lo que me garantizó llegar a eso de las 11:00 AM a mi lugar de trabajo fue un vivillo taxista de una base cerca que ofreció el servicio como colectivo a bosques de las lomas.

Esto es estúpido, cómo es posible hacer 2 horas y media –en mi caso– además de gastar más por llegar al lugar al destino. Pienso en aquellos que deben cumplir con un horario de entrada y tienen una tolerancia de retardo, que si bien les fue, los dejaron entrar aun con su descuento por ello.

Por qué esa gente que se hace llamar como sea y en este caso maestros no piensan un poquito en lo mucho que afectan, porque hay niños que no llegaron a clase eh!, aunque creo que no les importa, porque ellos dejaron a sus alumnos –si es que los tienen– con tal de hacer bola en reforma que es donde pernoctarán –como lo hiciera López Obrador­ wow qué originales– hasta que les digan que ya sus demandas fueron atendidas y se pueden regresar –borregada al fin–.

Yo digo que si obtienen lo que piden, que compartan con todos aquellos que le sí les descontaron parte o el día completo. Y también digo que si vienen a la capital a desmadrar lleguen desde el domingo y el lunes antes de las 7:00 AM ya estén en la puerta del lugar que les asignaron chingar y así se evitaran al menos la mitad de mentadas de madre y maldiciones.

Imponiendo piropos…ay ajá

Recuerdo esa primera vez, disfrutando un concierto, de mis tripas salió gritarle a cantautor Precioso y me miraron con ojos de no mames que le pasa a la gorda…
muchos conciertos más adelante, escuché que ya les gritaban igual y hasta alguien valiente se le acercó diciendo eres Precioso…
Cambié la palabra a Hermosos y pasó lo mismo, ahora les digo Bellezos y les escribo con harto cariño que son Hermoso Ser…
Y es así como se va escribiendo la experiencia de esto que ya fue.
#AleskaHadaVerdeMujerDeHuidaGante

Cavilando durante el baño – las canciones colaboran con el pensar

La ducha es el lugar más creativo, la zona donde las dudas, incertidumbres, dolores y el libre pensar –peloteo de ideas– y la mente fluyen… tengo de fondo tres de muchas de mis canciones favoritas #CanciónParaUnaMariposa #CosasDeDos #HagamosCuentas –en ese orden eligió el reproductor– y medito.

No es el tiempo el que realmente cura, más bien es el espacio el que permite que las pasiones se nivelen, se apacigüen, tomen un cause dependiendo qué tan apasionado sea el individuo, puede mal usarse para atizarle al calor o bien que la objetividad, el nivel de inconsciencia haga consciente lo pensado y esto será el resultado del sentir.

Maduro el tema de cerrar el círculo, de poner punto final, algo a lo que la pasión se aferra, por no perder lo abandonado, por no corromperse uno mismo.

Retomo, no es el tiempo que cura sino lo que hacemos con ese espacio, ser honesto, mirarse desde detrás de la barda, aceptar que somos humanos, por muy preparados –leídos, informados– siempre nos rebasa el libre albedrío del o de los otros…

Empecemos por colar lo que queda de ese afecto, del cariño, manejar eso que el cedazo separó y trabajarlo, separar por tamaño, por color, textura; mirar, observar, manipularlo… el tiempo y la consciencia colaborarán para entender, digerirle y dejar que con la lluvia –o la regadera– se diluyan, se vayan, quizás acompañados con lágrimas de esas de felicidad, de gozo, de sentirse pleno y listo para continuar con la existencia.

AleskaMujerDeHuidaGarante AleskaHadaVerde

Ps. Agradezco a Félix Díaz, Poncho Maya y Matíss Ocampo por tan bellas letras –sentires– hechas canción.

Conversaciones que alivian.

Frustrada es como me sentía, al enterarme que los supuestos amigos, no estaban donde dijeron. Es tarde así que pido un taxi, el mugroso elevador del condominio donde trabajo le da por atorar sus puertas tres veces antes de cerrarse y continuar ascendiendo, claro para mis pulgas.

Veo dos unidades de taxi, ambos son autos particulares así que me paré en medio de ellos para saber cuál abordaría, mire a mi derecha e izquierda ninguno dio señas de ser el que me transportaría, ya con cara de fastidio y después de mi peor mirada el de la izquierda dijo en voz alta mi nombre; él dentro de la unidad y yo queriendo abrir la puerta que tenía seguro, chingao! mientras me acomodaba en el asiento pensaba porqué si todos los servidores del volante de ese sitio en particular –el mismo de hace 20 años– te abren la puerta este no –y justo cuando estoy molesta–

–A dónde vamos, preguntó el taxista

-Al estado de México, pero nada más pasando

–Sí le dijeron cuanto se cobra verdad

-Sí lo mismo de ayer que no –contesté con un tono hostil–

Me mira por el retrovisor y se percata que vengo lidiando con mi bolsa y pregunta si me prende la luz y digo no gracias solo estoy tomando medicina y no tengo ganas de verla

–Verdad que sí señorita, uno fastidia de tanto tomarla

-Así es

–Llevo siete años tomando medicina y hay días en que me enoja y digo porque si sé que me hace bien no podría vivir sin ella pero aun así no se porque me sigue enojando

-Si es parte de lo que uno considera injusto pero necesario, y qué es lo que toma

–Morfina

-Ah caray pues qué tiene

–Una dolencia que me dejó un doctor:

Empecé con un dolor en la cérvix me operó el doctor me lastimó la médula y duré año y medio sin caminar, sin sentir nada, sólo movía los ojos, no sabe cuánto llore en las noches que me encontraba solo, le pedía a Dios que me llevara, no me hacía caso, hasta que un neurólogo de un hospital del otro lado (sic) me operó, me puso dos varillas de 20 centímetros, 14 tornillos -otros 14 objetos que no recuerdo- y la placa de la espalda, pero me quedó un dolor que solo la morfina me lo quita así que tengo que tomarla cada seis horas, cuando no la tomo porque estoy trabajando ‘hijoles’ no sabe cómo batallo para ajustar mi cuerpo para que le haga la medicina y aplaque el dolor por eso uso alarmas porque si se me pasa me pongo tan mal y luego para volver a no sentirlo me cuesta trabajo y más me enojo y pues ni modo a veces me ha pasado.

-Claro la medicina harta pero es un bien de uno mismo en su caso pues no tiene de otra yo solo debo de cumplir el tratamiento de 7 días de antibióticos, spray e inyección.

La plática continuó, preguntó cómo es que sabía de medicina, si acaso era enfermera, aclaré mi ilustración en este mundo de las ‘drogas’ con receta; veníamos tan metidos que casi nos pasamos de la desviación en la frontera de la capital.

Llegamos al destino, me agradeció la charla porque él se sentía un poco tenso por su molestia “y casi de la nada ya se me bajo”. Y dije; ‘no, yo le agradezco a usted y a la vida que justo cuando estaba con este fastidio por un par de pendejadas, me hizo recordar que solo eran eso una estupidez.

AleskaHadaVerde

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