Sentires, desde mis tripas.

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¡No azoten la puerta!

Después de preguntar en la red ¿por qué a los vecinos les encantará azotar la puerta? Una respuesta me hizo recordar las puertas de todas las casas donde viví.

¿Esta será otra cosa que agradecer al zapatero (mi padre)? No azoten la portezuela, siempre nos decía mi padre al subir al coche.

A mi mente vino una cortina color verde botella mugrosa, lo que la hacía más oscura, unas florecillas rosas se apreciaban si la miraba más arriba. La puerta de fierro color verde pistache tenían un pasador y aldabas donde se ponía un candado, al igual que en la cocina solo que esa puerta era hechiza y de madera de color azul y con cortina semi transparente, era en la calle Carranza. Antes sobre esa misma calle solo que 4 casas antes tampoco había cortinas, las puertas blancas tenían pasador y se ponía candado, creo que era más seguro que una chapa que solo era la de la puerta principal.

En la casa de la calle Benito Juárez no había cortinas, eran tres cuartos divididos por paredes a los lados como una especie de corredor, la puerta no la recuerdo.

Cerrada San Francisco. Puertas de fierro color negro con vidrio dividida en cuatro, abrir y cerrar de puertas algo así como tres veces al día y bendito ruido de la cisterna.

En Nuevo México, también eran puertas mal hechas con tablas, aldabas en ambas caras de la puerta, cerrábamos con candados y las cortinas eran esas verdes botella ya deslavadas y las suplieron unas floreadas de color azul.

Francisco I. Madero: puerta con vidrio dividido en dos, chapa y pasador por dentro, con cortinas multicolor.

Privada San Francisco, puerta de fierro con chapa, sin cortina, así que la jalábamos con cuidado, no así los vecinos que disfrutaban de azotar sus puertas y la de la entrada al edificio. Ya dentro de casa cerrábamos la puerta y deteníamos el tirador para que cerrara sin tanto ruido. Las puertas de las recámaras y baño de fierro tenían pasador.

Carranza (otra vez) chapa y cortina de colores y semitransparente porque se encerraba el calor.

Chimalpopoca, puerta de fierro de esas pesadas de tantas manos de pintura, divida en cuatro dos vidrios con relieve, uno liso y una lámina,   con cortina ahora las transparentes no ayudaban mucho porque si se traslucía así que hicimos unas lisas.

La vivienda estaba en medio de un par de vecinos que les encantaba azotar puertas y más si nos veían por la ventana de la cocina, cosas de personas ordinarias. Cuando no estaba la dueña todos azotaban puertas, incluso ella daba el portón cuando entraba por la puerta principal, pero de pronto se asomaba para gritar que no azotáramos las puertas.

Miguel Hidalgo, muros donde todo se escucha, nueve torres, cinco departamentos por cada una y la mayoría azotan la puerta de su depto y además la reja que le antecede.

Entiendo que al tener la ventana abierta se azote, pero a las 2, 4, 6 de la mañana cuando salen por la prisa de ir a su trabajo y a eso le sumo el azotar la reja del estacionamiento y la puerta de la entrada de la unidad.

Después de esta reseña, creo que soy yo. En la oficina tampoco tolero que den el portazo, no hay necesidad.

En casa de pronto me pasa, que jalan la puerta y ¡zas! O sea, solo la jalan y ya, pero ese sonido me levanta los pelos, sobre todo cuando se levantan al baño de madrugada, ruido del picaporte, luego el ¡zas! al cerrar la puerta del baño y después de la recámara…

Me pregunto: ¿es necesario tanto ruido?

¿Anunciar que se entra o se sale?

Que claro, si es una forma de sacar eso que les molesta, estoy de acuerdo, pero piensen en los demás.

Y quiero que quede constancia de que no es neurosis de confinamiento.

AleskaHadaVerde

#Cuarentena2020

 

Observaciones en tiempo de crisis

Cuarentena: dejen de verla como un encierro, es parte de las recomendaciones para salvaguardar la salud, tampoco menos romanticen el convivio con la familia, no es a ‘huerzas’, es mejor cohabitar con respeto y tolerancia.

Somos personas, individuos, cada uno tiene un estilo de vida y ese no se cambia de un día para otro, ni con todo el putoamor del mundo, mucho menos el de un otro que pretende cambiarlo para su beneficio, la contingencia tampoco es para aprovechar y querer vivir en esta cuarentena lo que vivirán después, claro si cumplen con las medidas sugeridas para no contagiarse.

Falta mucha cultura de prevención en México, se abusa del ser bien valientes, (vale madres), sí, a algunos la cuestión económica los merma, hasta los que gozan de un salario, algunos dependen de una persona el dueño que es la “empresa” y si no hay clientes, no hay ingresos.

Se ahorra para emergencias, mas no se prevén las contingencias, y hablando de eso, ¿cuántos de ustedes tienen un plan para su vejez?

Quédate en casa, pensemos en aquellos que solo tienen un día para descanzar; el día domingo es su día de libertad, de hacer las compras en el súper, para algunos esta es su única salida quincenal o mensual ‘en familia’, en donde los supermercados dan probaditas de todo, para algnos representa todo un festín.

Dejen de ver en el otro los errores o faltas que comete, de desacreditar aquello que ideó para pasar la cuarentena, cada quien la vive a su modo, como puede, con lo que tiene, por favor respeten su labor y sus creencias.

A los que la ansiedad es su ‘eterna compañera’, algunos porque la eligieron como forma de cubrir sentimientos, porque no saben qué hacer ante tanta angustia, porque están cansados de escuchar un “ya vas a empezar de nuevo con tus cosas” o “ahora qué te pasa”, no todos saben pedir ayuda, ni tienen forma de pagar una consulta psicológica, muchos de ellos siempre han apechugado y prefieren callar para evitar que lo juzguen. Los servicios públicos de salud mental, no siempre ofrecen lo que un paciente espera de un tratamiento y por ello no continuan el tratammiento.

Empatía es la palabra, pero no todos la tienen o practican, no se puede ser empático cuando no se sabe expresar lo que siente dentro, menos cuando se es intransigente consigo mismo, cuando no se percibe ni a sí mismo como ser humano, cuando no se tiene el conocimiento de la propia mente. La empatía tampoco puede exigirse, solo el respeto por uno mismo y por el otro.

La falta de valores es lo que nos tiene en este punto, de no tener esta identificación con el otro.

Y a todo esto:

¿Qué es lo que usted está haciendo en este momento para prevenir el contagio viral?

¿Qué es lo que está haciendo por su salud mental?

AleskaHadaVerde

Recuerdos e inhabilidad social

El ‘Zapatero’ no era sociable y quienes le conocían dirán que no es cierto, era amable, sonriente de pronto le salía lo comediante y decía algunos chascarrillos, aunque no le gustaban los chistes, otros estaba con su jeta, bueno creo que esa la guardaba para cuando ya se lo estaba cargando el payaso.

Fueron contadas las ocasiones en que nos llevó a fiestas de los hijos de sus pocos amigos, de esos amigos de verdad, no de esos traga cuando hay. En ese entonces, bueno, aun en algunas colonias de este México se sigue la maldita “tradición” de empedarse en las fiestas infantiles, los medio decentes esperan a que hayan ido los niños, en fin. Sí le gustaba convivir con sus amigos, con algunos familiares, no era de reunirnos cada semana, la verdad no recuerdo la frecuencia pero, ahora que lo escribo y con conciencia plena puedo decir así también soy yo, hacer lo mismo cada bendita semana de reunirse en casa de algún familiar y hacer la carnita asada y esas cosas que ahora se estilan.

Me llega el recuerdo de las pocas reuniones a las que le era fiel, como cuando íbamos al desierto de los leones con el tío Polo, no sé si hacía una excepción pero sé que se la pasaba muy bien,  nos llevaba a Toluca con el Tío Bardo o la tía Patrocionia, a la playa o al rancho en los cerritos, éramos muy niños.

Lo que sí es que preparaba una comilona los domingos que estaba de buen humor, ya fuera unas tripas que hasta el cebo podrías lamer u otra carne, chispas solo recuerdo las tripas. La SraBonita le ayudaba a preparar las otras salsas, él hacía la suya con tomatillo y chiles serranos o de árbol verde asados al comal y en molcajete, su carne asada que previamente secaba al sol no sin antes haberla marinado en jugo de naranja, bistec, longaniza, nopales, cebollas todo al comal. Eran días de gloria, de comer hasta hartarse. Toda la casa olía a manteca de esa buena, no la requemada que ahora usan.

Pero porqué me llegó este recuerdo… creo por esta parte del convivir, de la inhabilidad social que ahora se ha hecho más visible para mí, por los talleres que tomo, de esto de practicar para escribir bien, el leer y leer en la licenciatura, quizás la terapia está haciendo lo suyo y se están abriendo los archiveros o porque tendremos una reunión el fin de semana con los primos por parte de la familia paterna hace años que nos dejamos de frecuentar, porque ellos conocieron a mi padre, porque sé que será tema de alguna conversación, de mi parte, espero que no se me terminen los temas y tenga que recurrir al ‘Zapatero’ para que me salve.

No, no soy como mi padre, no soy mi padre, me dejó tantas cosas que aun sigo desmenuzando ese mundo que dejó así nomás, parece que le escucho “aquí no divierten nada, me voy”.

 

 

Declaración de amor

En la misión de hoy (acompañamiento terapéutico) fuimos al cine a ver;  “Conoces a Tomás” -el tema central es el autismo- la disfruté, mientras echaba ojo a la misión (había que estar alerta por si había que aquietar).
Enamorarme no es la palabra pero algo así fue con el personaje de Christopher -Alan Estrada- y la excelente actuación de Hoze Meléndez -Tomás-
Durante la película, el tono de voz que tiene Christopher la he escuchado de un hermosísimo amigo que con gusto le lameria la axila izquierda porque él es así y otras tantas monerías, también ví a otro hermosote amigo, quizá la facha no muestre lo que traen dentro y qué bueno porque abusarían más de esas bellísimas almas.
A ambos dos les declaro mi amor desde mis tripas, desde mi corabeza, les amo par de hermosos cabrones, los adoro, sí ADORO y les lameria el alma si pudiera.
Gracias Vida por esta labor en la que pronto cumpliré 27 años, gracias a todos los que han sido mis maestros-guías-mentores-compañeros-amigos.
#AleskaMujerDeHuidaGarante
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Notas de campo -coTerapia-

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Soy un humano

Estudié en un instituto militar donde los alumnos solo éramos mujeres, con profesoras que tenían un grado militar, los hombres que trabajaban en el plantel eran dos supervisores con grado de General y el otro Coronel; el maestro de piano, el de canto y el de instrumentos, siempre había soldados dando mantenimiento a la escuela; se dirigían hacia nosotras como señoritas, las pocas actividades cívicas las compartíamos con otros oficiales y cadetes, nos hablaban en plural como ciudadanos que somos; los documentos dicen “el C.” (el ciudadano)…

A propósito del dibujo, hasta hoy -1 de agosto-, no me causa un nada que me llamen o se dirijan a mí en masculino, o el que no me incluyan en una plática, mencionándome como mujer, como ella… no me siento invisibilizada, ni hecha a un lado.

En este mundo de la psique y otros temas como el espiritual, sé que soy un ser humano, una persona, una entidad, escuchando un podcasts decían que ‘el género puede llegar a ser un lastre’ y sí, esa es mi percepción.

Mi guía y mi supervisor dirían que como crecí en una infraCultura –esto es mío– machista, misógina, de mujeres sumisas, abnegadas, sometidas… en donde quizá, fui invisibilizada, cosificada, ignorada…. y estoy habituada a ello por eso no me causa ruido, además de que mi pensar es masculino y por lo tanto, no se siente ofendido.

Ahora con esta cultura de lo inmediato, de la tecnología, de lo cada vez menos humano, se abusa del chiste, ahora llamados memes en alusión al lenguaje de exclusión.

Me niego a caer ‘más abajo’ a que me suceda un algo como para ‘recapacitar’ y sí entonces, apoyar esto del ‘Lenguaje Incluyente no discriminatorio y no sexista’ es harto complicado hablar y escribir pensando en no ofender o herir susceptibilidades, me ha pasado con los animales, para mi todos son perros, gatos, pericos, pájaros, hay diferencia entre una vaca y un buey, un burro y una mula, aunque estas son cruza de caballo y burro pero creen que es la ‘novia’ del burro, que lindo perrito, es perrita me corrigen con cierto fastidio.

Al principio usamos la arroba @ pero es femenina así que no juega, eso defendieron los lingüistas (ay! Arrigo Cohen haces falta), ahora se usan la X, que es medianamente aceptado… si me dieran a elegir;  prefiero que se utilicen los paréntesis para eso de los géneros, pero a decir las, los, ellas, ellos…

Es tanta la tecnología y tan pocos los valores que quedan, que creo que la técnica-ciencia esta la que nos está excluyendo a nosotros, las personas.

AleskaHadaVerde

 

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Ante una crisis

Cuando se sienta enojado, triste, ansioso o todo junto… mande todo a la chingada; tanto física como emocionalmente; y antes de salir, deténgase y mire a su alrededor, qué hay, quienes están… anote en un papel todo lo que mira, lo que escucha, los olores que perciba; después, aléjese de todos, si le es posible váyase al campo, al parque, un lugar donde el sol caliente su lomito, ahora que si el mal sentir es casi intolerable, váyase a un hotel, o un lugar donde nadie lo moleste con preguntas incómodas, de esas que tan obvias que rayan en lo pendejo…

Apague el celular
Disfrute de usted, no, no trate de disfrutarse, ¡disfrútese! así como esté, como se sienta, ande; vaya a comer eso que tanto le agrada y cómalo en exceso hasta llenarse, o si puede hartarse y de una caminata para bajar la panza, después vaya y duerma con usted mismo, del lado derecho por aquello del atracón; mañana será otro día.

¿Que qué? ¿Que la ansiedad no lo deja?
Ese no se qué que qué se yo, ¿lo persigue? entonces camine, camine y camine, despacio, nadie lo espera, nadie le presiona para que esté en un lugar, solo camine por caminar, no hay un objetivo en especifico, no hay un lugar para llegar, simplemente camine.

Cuando se sienta cansado siéntese de forma cómoda, donde pueda descalzar sus pies y dese un masaje con ambas manos, ah rico, ahora huela sus manos y diga gracias.

¿Está listo?
Ahora viene el trabajo de usted para usted con usted.
Regrese al lugar de donde salió para despejarse, si alguien lo recibe y le diga: ¿porqué huiste? Conteste salí a respirar y si le ponen jeta… mmm es más, no permita que nadie le diga un algo, solo diga: “después hablaré contigo; gracias” si la muina regresa y no puede hablar sin expresar un enojo, dígalo con la señal de guardar silencio –su dedo indice sobre sus labios– eso bastará y si no le permiten eso, entonces sí exhale con todo ese fastidio, que lo tiene harto, cansado y gruña, es más haga una garras con sus manos y diga grr.

Sigamos.
Ordene el área donde estaba cuando la crisis, si alguien lo hizo por usted agradezca.
Observe, mire, ob-ser-ve:
¿Qué mira?
¿Qué hay; quiénes están allí?
¿Cómo se siente en ese momento? Respire hondo antes de contestar; bien, regular, le empiezan a sudar las manos, las tripas le brincan, como que se le quiere despertar la ansiedad o la angustia… este es el momento de sacar esa lista que hizo antes de salir.
¿Le falta algo en su lista?
¿Hay algo nuevo?

Ahora ¿cómo se siente?, bien; no cambio nada su sentir, un poco mejor quizá… bueno, cotejemos la lista, ¿Falta algo, alguien; cómo se siente con ello?
¿Quién sobra y cómo se siente con ello?
¿Quién o qué de sus faltantes o sobrantes le genera ansiedad, enojo o le hace fruncir el ceño o de plano hace cara de iugg porque además de leer el nombre de una persona o una mascota; esta sigue allí?

Si es una cosa y no la ocupa véndala, le diría que la tire pero hay que capitalizar todo lo capitalizable. Ahora que si es una persona, vaya por su cartera e invítela a tomar un café en un lugar neutral, manifiéstele que solo necesita que le escuche y hable… después dialoguen.

¿Sabía que muchas veces eso que nos enferma –y muchas veces duerme a su lado– es porque no nos damos el tiempo de aclarar con ese alguien lo que nos molesta?

Que se van acumulando los ‘detallitos’ de eso que no le gusta pero que por “llevar la fiesta en paz” apechuga y no dice nada; o cree que porque le hace jetas el otro va a entender la indirecta. Pues no, nadie da por entendido nada a menos que lo exprese, o sea, tiene qué decírselo, manifestarlo.

Así es como funciona la relación con el compañero de trabajo, de vida, con la familia.

Sonríe solo porque si
AndarConSentido   Expresso Café
AleskaHadaVerde

 

 

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Lealtad Vs Fidelidad

¿Te consideras fiel o leal?

tic tac tic tac tac (tres segundos para pensar)

¿Has sido fiel o leal?

turu ruru turu ruru (música de suspenso)

Deja replanteo la pregunta:

¿TE CONSIDERAS FIEL O LEAL a ti mismo?

¿Has sido leal o fiel a ti mismo?

tic tac tic tac tac (tres segundos para pensar)

¡Cómo que es igual, no, no es lo mismo!

Ser leal es: Cumplir lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor.

LA LEALTAD también es un sentimiento de fidelidad o gratitud, devoción hacia alguien o algo. La lealtad es nunca darle la espalda o traicionar la confianza otorgada.

Ser fiel es alguien que cumple sus compromisos, actúa conforme a la verdad, honesto, noble, honrado, sincero y todo esto da como resultado el ser leal.

La fidelidad en el matrimonio, las relaciones de pareja, de amistad, en la empresa, hasta la monarquía; aunque ellos pedían obediencia y sumisión algo así como dicta la nefasta, caduca y rancia epístola de Melchor Ocampo iiugg hay documentos que dicen es copia fiel –o sea exacta– del documento expedido en 1800…

Siendo honesto cuál fue tu respuesta ante la primer pregunta; ¿Te consideras fiel?

¿En quién pensante?, en la persona que actualmente comparte tu vida ¿en alguien del pasado?

¿Cada cuándo piensas en ti como persona, como individuo, como sujeto?

¿Eres diestro como para observarte como si fueras un espectador de ti mismo?

Cuando piensas en ti ¿lo haces en voz alta o solo mentalmente?, te juzgas, criticas, felicitas, te dices algo bonito, o solo te concentras en alguna equivocación cometida recientemente.

¿Qué opinas de ti?

¿Cuánta estima te tienes?

¿Cuánto te valoras?

¿En cuánto te tasas como persona?

¿Quién pagaría por ti?

La palabra fidelidad, considero que está mal dirigida porque en lo primero que se piensa es en el otro, en la contraparte, en la persona; a la que está de moda llamarle pareja aun cuando no compartan el mismo techo…

okay me viene a la mente esto de la modernidad de ahora que se es pareja a distancia y no hablo de esas relaciones semi-virtuales en donde por cuestiones de la vida del otro se va a un país a trabajar o seguir en la adquisición de conocimientos o herramientas para una mejor profesión y persona, somos pareja pero cada quien en su casa y solo nos vemos en ocasiones, cuando tenemos deseo, ganas… y bueno, te dan una serie de excusas para que sea creíble su relación.

Una pareja son dos seres, donde uno va a la par del otro, entre los dos generan un espacio–vínculo para crear, crecer y potencializar su bienestar y esto es un compromiso ya sea firmado o pactado, pero es algo que se habla –nadie supone–, se fijan metas.

Pareja no es la persona que está encima de ti –hablando literalmente– cuestionando, preguntando si ya llegaste, comiste, pregunte tu día a día, tu minuto a minuto –esos son controladores y entre más tiempo, más difícil la convivencia ¡eh!

La palabra fidelidad se aplica también al trabajo, aunque muchos prefieren decir que son leales al trabajo y sí las dos palabras van implícitas, pero lo importante debería ser uno mismo para uno como persona.

Aunque he escuchado a los seguidores de algunos músicos decir que son su fan más fiel y van a todos los conciertos y se saben todas las canciones y les cuesta mucho trabajo salir de ese espacio de confort para conocer a otros más.

La lealtad y fidelidad debería aplicarse a sí mismo como principio básico de conservar la individualidad, para no esperar hasta que otro, te de el valor que desde un inicio tienes por el hecho de ser único e irrepetible… otra vez: “el valor que desde un inicio tienes por el hecho de ser único e irrepetible”.

Te pido que seas honesto contigo mismo, sí… otra vez, a ver, en quién pensaste cuando pregunté:

¿Quién pagaría por ti?

En la persona con la que compartes tu vida actual, mmm es buen inicio habría qué preguntarle si lo hará con efectivo o cheque

Por puritito morbo pregunto: ¿acaso pasó por tu mente una respuesta como… ‘chale quién pagaría por mi? pues nadie, ni yo lo haría’ o en un tono más melodramático… (suspiro) nadie, no le importo a nadie, ni mascota tengo para que me reciba cuando llego de trabajar…(gimoteo).

O sea que no te valoras, crees que no tienes un valor porque…  ¿Te comparas con otros; porque no tienes esa vida que presumen en las redes; porque no te enseñaron a valorarte a ti mismo por ti mismo, porque has tenido pequeños logros o qué no?

¡Claro que tienes algo que te hace único y de allí tienes que partir!  anda a ver búscate bien, entre cierra los ojos y mírate pasa una lista de todo aquello que algún otro individuo hace pero que a ti te queda mejor, lo haces más rápido, tienes esa cualidad que te resalta aun más el ser diferente a los otros ¡venga! Eche esa lista y la quiero en voz alta.

tic tac tic tac tic tac

Bella sonrisa, mides 1.75 y puedes alcanzar todo aquello que los que medianamente estamos en el estándar de la enanura que es 1.60 metros, cocinas, bailas, tejes, dibujas, eres un gran compañero, compartes lo que tienes, tienes habilidad para peinarte en 15 minutos, planchas sin que quede doble raya en la ropa, ordenas un clóset en una hora, haces tortillas a mano y ¡se inflan!

¿Escuchas?

¿Te escuchas?

Ahora sabes que tienes muchas más cualidades de las que los otros ven, porque solo aprecian aquellas en las que podrían verse beneficiados y porque vivimos una mala competencia contra uno mismo, cuando esta debería ser para ayudarse a que los dos, los cuatros, los once lleguen a la meta.

Te invito a conocerte  a profundidad, a explorarte como si fueras tierra nueva, bueno cada amanecer eres alguien nuevo, diferente al que al inicio junto con este blog y por supuesto te invito a sonreír porque sí.

Toma lo que te sirva.
Nota para AndarConSentido en ExpressoCafé

AleskaHadaverde

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El acoso, aunque sea de caricatura

Me causó gracia, aunque es una caricatura y bueno el coyote también perseguía al correcaminos, eso también es acoso.

Se está/ba (antes) tan habituado a ciertas cosas que ahora, en el siglo XXI sabemos no son ‘normales’ no deberían o tendrían que ser así. (abuso, violencia, ‘apechugamiento’, etc.), con eso de los sentidos de inclusión, exclusión y demás.

En mi particular opinión, el mexicano abusa del chiste, del momento, no siempre creo que sea por miedo, somos cabrones, lo traemos en la sangre, bueno no todos, porque no me considero cabrona, de esas que se salen con la suya, generalmente me tengo que pagar todo, no sé abusar, vivo de lo que trabajo, no sé pedir como mis compañeras desde la primaria eran vivillas, “sacaban” para los helados, los dulces, después supe que era porque se dejaban tocar las piernas… ahora con la tecnología se siguen burlando de todos, o nos seguimos… solo que ahora los hacen memes…y nos divierten, a algunos les ofende otros les da igual, algunos son su única manera de ‘comunicarse’ de hacerse presentes, saber que existen, porque sino por qué los firman ¿o no?

Esta in-cultura la aprendimos, copiamos, repetimos, mamamos -casi nos educamos- con la televisión, en blanco y negro al principio, -soy del 1971- lo visto en el día a día, en la calle…

Era tan normal: el olor a mariguana durante las madrugadas porque los vecinos les gustaba estar cerca de la ventana que daba al traspatio; eran tan normal que las primas –no las mías, aclaro– se pelearan, literal, por un tipejo e intercambiaran novios nomás para ‘caldear, fajar, sabrosear’… era normal esconder a los rateros, vendedores de droga y demás delincuentes porque eran de la familia, porque eran aún jóvenes y apenas estaban aprendiendo el bisne –nosotros éramos inquilinos– era tan normal que entre concuñas se compartieran al cuñado cuando el marido de cada una andaba fuera, también dentro de la normalidad era apechugar por ser mujer, que se le hiciera menos porque seguro que por puta la habían echado de la casa, o por huevona, aunque fuera la que trajera el sustento al hogar porque el borracho del marido se gastaba el sueldo en las chelas y la mota los sábados después de la obra.

En las pláticas de los mayores, esas que no debía, que no debí haber escuchado, de esas donde me corrían, cuando se daban cuenta de mi presencia, se hablaba de cómo debían dar las nalgas si se requería de un buen puesto pues tenías que andar de puta –por muchos años ser secretaria era sinónimo de puta, porque generalmente salían con el jefe, aquí dudo de ser buena secretaria o de tener malos jefes– si se deseaba una buena vida, más fácil, en mi hoy, aun no le veo lo fácil, neta que no.

Tener un auto nuevo, vestir a la moda, cosas de marca, comprar en el liverpool era para los que tenían, para los que robaban, jamás escuché decir a alguien que era por su trabajo honrado, ya en esas épocas me preguntaba para qué servía ser honesto, –hace poco en una crisis existencial, de esas que me dan cuando me percato de que las compañeras se dejan invitar a cenar, apechugan y terminan con título de asistente y mejor calidad de vida– ah me perdí, oh sí esto de la honestidad, para qué servía, si se vivía en una vecindad y no en una casa propia… después me enteré que solo era pantalla de las doñitas y su prole, y sí sirve para tener hermosos e intachables 25 años de labor.

Cohabito con gente que sobrevivió en esas vecindades que pintan en las películas y que ahora son departamentos que no tienen nada que ver con esos cuartuchos y la forma hacinada de vivir –físicamente hablando– pero que en sus cabezas aún existe y se niegan a adaptarse, pelean por seguir sobreviviendo aunque ya no comparten el baño con las otras 20 familias, creo que eso no les motiva a ser mejores.

Pero inicié el texto por la caricatura, sí, es verdad que hay que ‘aflojar’ para tener un gran puesto, la promesa de un algo mejor, a costa de lo que sea, en hombres también se da pero obvio su machismo les impide aceptarlo, cómo creen, dónde quedaría su hombría, sí esa que tienen en los genitales, en medio de las nalgas… yo les llamo arribistas, allí es cuando vuelve a surgir mi duda en que sí, tal vez sí es fácil dejar que abusen del cuerpo, de lo que sea con tal de tener un mejor sueldo, una mejor calidad de vida, en lo que el cuerpo aguanta, en lo que llega alguien más barato, o “más mejor” depende de las necesidades del patrocinador.

Lo vemos en las caricaturas de antaño, las de ahora no las veo, no se me antoja y ni tiempo. Siempre ha existido el trueque, con el cuerpo, porque siguen inculcandonos que lo valioso de la persona es lo que está entre las piernas. El meme hace referencia a una no denuncia, sino el llamar a las cosas por su nombre, “el acoso” –entre famosos creo que es lo peor para su currículum– el tener que ceder y que cada quien puede ascender con lo que tenga, con lo que quiera sacrificar o será ¿invertir? y aun con ello, cuando dices no, es un no, un ya no quiero que sigas abusando y no respetan la decisión del otro, te violentan porque el que paga manda, es allí donde el poder del mecenas hace valer al forzar, violentar al otro, eso es romper ese “contrato implícito –secreto–” que en un inicio se tenía, y eso es lo que no se vale, tomar a la fuerza, acosar, violar, deshonrar a la persona, al humano.

Échenle una leída a “El acoso moral: el maltrato psicológico en la vida cotidiana. Marie-France Hirigoyen, y entenderán el hostigamiento, la persecución en el trabajo, en la pareja, en la familia.

 

 

 

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