Sentires, desde mis tripas.

Frustrada es como me sentía, al enterarme que los supuestos amigos, no estaban donde dijeron. Es tarde así que pido un taxi, el mugroso elevador del condominio donde trabajo le da por atorar sus puertas tres veces antes de cerrarse y continuar ascendiendo, claro para mis pulgas.

Veo dos unidades de taxi, ambos son autos particulares así que me paré en medio de ellos para saber cuál abordaría, mire a mi derecha e izquierda ninguno dio señas de ser el que me transportaría, ya con cara de fastidio y después de mi peor mirada el de la izquierda dijo en voz alta mi nombre; él dentro de la unidad y yo queriendo abrir la puerta que tenía seguro, chingao! mientras me acomodaba en el asiento pensaba porqué si todos los servidores del volante de ese sitio en particular –el mismo de hace 20 años– te abren la puerta este no –y justo cuando estoy molesta–

–A dónde vamos, preguntó el taxista

-Al estado de México, pero nada más pasando

–Sí le dijeron cuanto se cobra verdad

-Sí lo mismo de ayer que no –contesté con un tono hostil–

Me mira por el retrovisor y se percata que vengo lidiando con mi bolsa y pregunta si me prende la luz y digo no gracias solo estoy tomando medicina y no tengo ganas de verla

–Verdad que sí señorita, uno fastidia de tanto tomarla

-Así es

–Llevo siete años tomando medicina y hay días en que me enoja y digo porque si sé que me hace bien no podría vivir sin ella pero aun así no se porque me sigue enojando

-Si es parte de lo que uno considera injusto pero necesario, y qué es lo que toma

–Morfina

-Ah caray pues qué tiene

–Una dolencia que me dejó un doctor:

Empecé con un dolor en la cérvix me operó el doctor me lastimó la médula y duré año y medio sin caminar, sin sentir nada, sólo movía los ojos, no sabe cuánto llore en las noches que me encontraba solo, le pedía a Dios que me llevara, no me hacía caso, hasta que un neurólogo de un hospital del otro lado (sic) me operó, me puso dos varillas de 20 centímetros, 14 tornillos -otros 14 objetos que no recuerdo- y la placa de la espalda, pero me quedó un dolor que solo la morfina me lo quita así que tengo que tomarla cada seis horas, cuando no la tomo porque estoy trabajando ‘hijoles’ no sabe cómo batallo para ajustar mi cuerpo para que le haga la medicina y aplaque el dolor por eso uso alarmas porque si se me pasa me pongo tan mal y luego para volver a no sentirlo me cuesta trabajo y más me enojo y pues ni modo a veces me ha pasado.

-Claro la medicina harta pero es un bien de uno mismo en su caso pues no tiene de otra yo solo debo de cumplir el tratamiento de 7 días de antibióticos, spray e inyección.

La plática continuó, preguntó cómo es que sabía de medicina, si acaso era enfermera, aclaré mi ilustración en este mundo de las ‘drogas’ con receta; veníamos tan metidos que casi nos pasamos de la desviación en la frontera de la capital.

Llegamos al destino, me agradeció la charla porque él se sentía un poco tenso por su molestia “y casi de la nada ya se me bajo”. Y dije; ‘no, yo le agradezco a usted y a la vida que justo cuando estaba con este fastidio por un par de pendejadas, me hizo recordar que solo eran eso una estupidez.

AleskaHadaVerde

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Comentarios en: "Conversaciones que alivian." (3)

  1. Patricia Riveroll dijo:

    Mi querida Ale, ahora conozco otro poquito más de ti y cada día me asombro de ser tan afortunada en ser tu amiga.

    Cada una con su dolor interno y es frasquito que contiene la magia de nuestro bienestar interno. Yo llevo 45 años abriendo ese botecito y esa pastillita no deja de asombrarme.

    Lo que sí me asombra es toda esa gente a mi rededor que no cumple con su palabra y el egoísmo que me rodea.

    Esas palabras de un extraño muchas veces son más alentadoras que las de nuestros amigos queridos, podríamos llamarles así?

    • si han adquirido el grado de amigos aun se les puede llamar así, habrá que hacer una tabla de equivalencias ahora para medir el grado de amigo…
      Gracias pos tus palabras.
      por tí, por tu, por nosotras

  2. riveroll patricia dijo:

    Mi querida Ale, ahora conozco otro poquito más de ti y cada día me asombro de ser tan afortunada en ser tu amiga.

    Cada una con su dolor interno y es frasquito que contiene la magia de nuestro bienestar interno. Yo llevo 45 años abriendo ese botecito y esa pastillita no deja de asombrarme.

    Lo que sí me asombra es toda esa gente a mi rededor que no cumple con su palabra y el egoísmo que me rodea.

    Esas palabras de un extraño muchas veces son más alentadoras que las de nuestros amigos queridos, podríamos llamarles así?

    Te mando este mail, pues aquí escribi mi comentario al igual que en el blog. También te contesté tu escrito sobre claudicar…… directo en tu blog.

    Buen fin de semana mi querida Ale.

    Patricia.

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